Lo duro de la ‘vida fácil’ en una película

Ibarra. El drama humano que está detrás de la vida de cada una de las chicas que prestan sus servicios en los centros de tolerancia del norte de la ciudad, salen a la luz gracias a la película denominada ‘Alguien debe hacerlo’, que se estrenará el 18 de enero del próximo año en los principales cines del país.

La idea nació de Ermita Chamorro, propietaria de uno de estos centros y quien ahora se convirtió en la guionista de una historia real.

“La prostitución es un oficio que existe desde la antigüedad, las mujeres lo han hecho para subsistir y criar a sus hijos. En algunos países se prohíben, pero otros ofrecen lugares como estos para evitar que las muchachas estén en las calles, aunque por la pobreza y la falta de educación aún lo siguen haciendo”, comentó Ermita.

Vivencias. Cuando la propietaria de este centro llegó a trabajar con el negocio comenzó a relacionarse con las chicas, vivió con ellas las diferentes historias.

Darío León es el productor y también actor de la película. Ermita mencionó que él estaba interesado en contar la historia de su esposo en el pueblo que creció.

“La vida ahí es como un misterio, para la gente mi esposo es un ícono, alguien que salió adelante desde muy chiquito”.

El proyecto lo discutieron durante un año y terminaron en plasmar en una pantalla la vida de las mujeres en los centros de tolerancia. En la filmación se unen tres países, tres historias y tres realidades diferentes. Venezuela, Colombia y Ecuador.

Para Ermita, es una realidad que no le preocupa a ningún gobierno, especialmente Venezuela y Colombia.

“Se hacen de la vista ciega y prefieren decir que hay trata de personas, en vez de darse cuenta que ellos también está muy involucrados en este tipo de problemas”. Por qué y cómo llegaron a ser parte de esta vida, es lo que esta producción ecuatoriana quiere mostrar a la audiencia.

Proceso. Ermita explicó que si Colombia era el primer país exportador de prostitutas en el mundo, ahora cree que es Venezuela, por el problema político.

“Ese país rompió todas las reglas, ellas han llegado hasta donde las colombianas no han ido, como a España y Francia”.

Contó que su familia, que es católica, le dio la espalda cuando se enteró que tenía este negocio, donde ella nunca imaginó involucrarse. “Creo que cerrando este trabajo la prostitución no se va a acabar”.

Actrices. Emily Valdivieso tiene 18 años y representa a Andrea, una prostituta ecuatoriana que ha tenido su vida complicada.

“Es un papel muy difícil, es alguien que sufre demasiado y tiene muchos inconvenientes a lo largo de su vida”.

Lo más trágico de la vida de Andrea, según Emily, es que es víctima de muchos factores de riesgos que viven las personas hoy en día, como maltrato intrafamiliar y trata de personas.

Estefanía Hernández es otra actriz que le da vida al personaje de Johanna, una mujer colombiana que vivió en las calles desde muy pequeña y en medio de la droga.

“Es el personaje más violento de la película, que también tiene un corazón muy noble”, dijo Estefanía, que también espera que la gente se dé cuenta de la realidad que viven día a día en estos centros.

Las chicas se unieron para darle vida a los principales personajes de la película, Andrea de Ecuador (i) y Johanna de Colombia.
Uno de los centros de tolerancia de Ibarra es el escenario para filmar la película ecuatoriana que se estrenará en 2019.
Escenas como estas se vivirán en la película que trata de mostrar las realidades que viven tres jóvenes.