Llegar a la adultez

A nuestros jóvenes les cuesta llegar a la adultez. Hace veinte años se alcanzaba esa edad a los 20, 21 años, ahora se la ha prolongado a los 30, debido al aumento de años de universidad, maestrías y otros ritos de preparación para la vida adulta, como tener un carro y hasta un apartamento. El indicador mas importante de haber llegado a adulto es la independencia: de criterio, emocional, de los padres, pero básicamente la independencia económica. En un país con un mercado de trabajo minúsculo como es el Ecuador, esta última independencia es casi imposible, por lo que los jóvenes recurren a emprendimientos económicos individuales o en grupos, que no siempre tienen el éxito esperado. Entonces no les queda mas que prolongar su estancia en casa de sus padres o emigrar a países desarrollados, donde a la fuerza tendrán que madurar haciendo trabajos que no responden a su formación académica. No somos tampoco una sociedad madura, que luche por el bienestar de sus jóvenes de cualquier condición social. Las últimas votaciones revelan propuestas caóticas de candidatos e ideologías dispersas que no le dan consistencia el tejido social necesario para crecer como país, no solo en lo económico, sino también en lo político. Se siguen los mismos espejismos que plantean los oligarcas de siempre, sin buscar nuevos y mejores líderes que puedan sacudir este marasmo de mediocridad y oportunismo, salvo honrosas excepciones, que podemos identificar en los actuales dirigentes, en cualquiera de los poderes del Estado.