Liga empató con Barcelona en Guayaquil y Macará sonríe

Guayaquil. Liga asumió que la mejor manera de sacar puntos en el Monumental pasa por identificar a qué ritmo decide jugar el rival. Los albos consiguieron un empate que no les sirve mucho ni a ellos ni a los toreros, pero si favorece a Macará que sigue solitario en la punta. Repetto compuso un esquema más práctico y luego una cara más agresiva, todo pensado y a tiempo.

Barcelona agarró el protagonismo de entrada. Mucha rotación del balón entre Arroyo, Alemán y Díaz para buscar los espacios. Liga se refugió, progresó con cierto recelo con los desahogos de Quintero y Cruz por las orillas, además de uno que otro pelotazo dirigido para que los Julio hagan de pivotes hacia Anangonó.

Con el pasar de los minutos apareció un protagonista al que nadie invitó. El juez del partido Vinicio Espinel cometió fallos evitables y escandalosos. Por ejemplo, previo al gol de Barcelona, el colegiado omitió un córner claro para los albos cuyo desarrollo propició la llegada rauda de Díaz y Alemán para servirle en la contra un pase medido a Michael Arroyo que definió ante Adrián Gabbarini.

Sobre el cierre del primer tiempo Barcelona lució mejor. El equipo de Almada tuvo vía libre para atacar y resolver. En ese modelo de trámite, Gabbarini falló en el recorte de una llegada a su área y por poco los toreros dilatan la ventaja. Nahuelpán le quedó debiendo al equipo de Almada al menos un par de tantos cantados.

El complemento planteó algunos accidentes de entrada. Damián Díaz se lesionó y tuvo que ser sustituido, el portero suplente de Barcelona fue expulsado y Espinel continuó tomando decisiones devenidas del estómago y sin mayor corrección. El juego vivió minutos violentos y disparatados hasta la hora de disputa, las llegadas fueron postergadas por el roce y los golpes.

Ese contexto ayudó a Repetto. Con el tempo medido, el entrenador de Liga retocó su estrategia con los ingresos del colombiano Martínez Borja y el volante ofensivo Julio Angulo. Las variantes ayudaron a que la U progrese algunos metros y consiga reponer el porcentaje de posesión. Barcelona se contagió progresivamente de pachorra, sus pulso decayó luego de la salida de Díaz.

Y apareció el que surge en los momentos de tensión. Luego de una pared fuera de libreto con Martínez Borja, el salvador albo Juan Luis Anangonó se metió entre los centrales amarillos y convirtió el empate con un remate que engañó totalmente al desesperado Banguera que terminó reclamando a toda su defensa por la notoria falta de reacción que mostraron ante la arremetida.

El último tramo del partido reveló las carencias de Barcelona. El equipo de Almada se parte con facilidad, pierde el rumbo y termina achanchado en su campo, sin ideas. Desde la variante aparecieron Guerrón y Dinenno, dos intérpretes de ataque que terminaron jugando retrasados por la incapacidad de sus volantes de colar algún pase entre líneas para corretear.

Repetto encontró su versión más parecida a lo que pregona. El entrenador albo mejoró el funcionamiento a partir del orden rígido y la generosidad al momento de distribuir el balón. Liga le perdió el miedo a Barcelona luego de la salida de Díaz, encontró en las variantes su cuota para revertir el efecto de la ventaja conseguida por Arroyo en el primer tramo del partido.

Al final fue empate. Tanto amarillos como albos terminan frenados luego de la ‘fecha espejo’ y Macará, que juega mañana, se frota las manos en la cima. Los dirigidos por Almada suman siete juegos sin ganar, los de Repetto cuatro citas de sequía. El cuarto final de la temporada tiene a la U con la tranquilidad de cualquier forma ser el único invitado seguro a la final del torneo, mientras que a Barcelona frustrado y cosechando malos resultados.