Las librerías no bajan la guardia pese a la pandemia y fin de clases

“En internet encuentro lo que sea”. Esta es la nueva realidad a la que deben adaptarse los pequeños negocios comerciales y de manera particular las librerías y papelerías a las cuales se suma que la temporada de vacaciones les representa una reducción de clientes.

Luchan por mantenerse
En el centro de Ibarra, la normalidad casi es un hecho y varias librerías y papelerías han adecuado sus estanterías combinando la venta de libros con mascarillas y ‘buffs’ (pañoletas para el cuello y la cabeza).

Laura Males es la propietaria de un negocio ubicado en una de las principales avenidas de la ciudad. A pesar de su ubicación, las ventas en su negocio han sido muy bajas. “Con la pandemia no vendimos nada y ahora que estamos intentando recuperarnos los estudiantes salen a vacaciones. Eso nos afecta mucho más”, indicó.

En su local, los libros están apilados en un solo espacio. Ahora los escaparates hacia la avenida muestran las mascarillas y los famosos pañuelos para la cabeza, en diferentes colores y motivos.

Durante los momentos más duros de la pandemia y en medio de medidas estrictas de aislamiento, ellos se vieron en la necesidad de adaptarse a la crisis, sin embargo la suspensión de las clases presenciales afectó casi al 100% sus ventas, ya que dejaron de sacar copias y de comprar libros o cuadernos, porque todo se hizo vía digital.

“Estas últimas semanas nos hemos recuperado en un 20%, no hay suficiente movimiento y en estas vacaciones será más grave porque no se ha escuchado de que se vayan a abrir cursos vacacionales”, agregó la propietaria de la Librería “Lo mejor en Copias”.

El escenario
Una posible apertura de cursos vacacionales sería la solución para este tipo de locales comerciales ya que con eso se dinamiza la compra de artículos de papelería. Hasta mientras más de uno de los locales subsiste con las fotocopias, internet por horas y servicios de recargas a teléfonos celulares.

Ese es el caso de la papelería Bolívar. Allí los clientes usan las máquinas de internet para consultar trámites, imprimir documentos, mientras tanto se exhiben mascarillas para hombres y mujeres.

¿Poco amor a la lectura?
Ivan Chiluisa no abandona su oficio desde hace diez años. Aunque su fortaleza son las ventas de suministros de oficina, en su local ubicado en la calle Juan Jose Flores y Mariano Acosta se exhiben revistas y libros usados, desde un dólar.

“Lastimosamente los libros no son un artículo de primera necesidad, y si la gente cuando está bien no compra, peor en época de crisis”, manifiesta el propietario de ‘La Libre’.

Su local, que hasta hace poco estaba abierto para que el lector pueda acercarse a contemplar un libro de su agrado, ahora exhibe en un espacio reducido su material. Esto debido al distanciamiento obligado dentro de las medidas de protocolo sanitario.

Chiluisa durante la cuarentena no vendió nada, lo que que le representó una pérdida de alrededor de 2.000 dolares mensuales.

Las cifras del sector

Las librerías y papelerías están contemplados dentro de los proveedores de artículos suntuarios y no existe un registro exacto de cuantos locales de este tipo hay en la ciudad.

Ramiro Aguilar, presidente de la Cámara de Comercio de Ibarra, explica que este modelo de negocio corresponde a un segmento reducido y que puede estar incluido en segmentos más amplios como por ejemplo el de servicios que incluyen peluquerías, artículos de limpieza, servicio técnico de celulares, lubricadoras, entre otros.

Aguilar habló de sectores más amplios como el de hotelería y turismo y que e suman al menos 400 establecimientos, finalmente están los que se dedican a la producción primaria y que so al menos 140 sitios.

En números totales, Ibarra en junio recuperó un 50% del total de pérdidas mensuales que le representó la emergencia por la pandemia. “Hasta ahora ningún sector ha recibido el crédito ofrecido por parte del Gobierno”, dijo Aguilar.