Lemarie abrió sus puertas

lemaireTULCÁN. Cerca de 25 años de abandono y silencio del legendario teatro Lemarie, construido en 1936, llegaron a su fin la tarde del 27 de diciembre, fecha que quedará marcada en la memoria de la nueva generación de tulcaneños que vieron a este coloso de la cultura resurgir con una nueva y remodelada imagen.

Inauguración. Una auténtica fiesta vivió Tulcán al ser testigos de esta obra patrimonial que es una realidad gracias al proyecto municipal de la actual administración que propuso al entonces Instituto Nacional de Patrimonio la rehabilitación de este ícono histórico de la memoria de Tulcán.
Con una inversión que bordea los dos millones de dólares, el teatro es hoy un espacio moderno, amplio, acogedor, con ese aire colonial que envuelve a la gente en el tiempo, conservando entre sus paredes la memoria y la nostalgia de quienes al ingresar pudieron ver cómo nuevamente la pantalla de Lemarie tenía vida.
“1 millón 500 mil dólares es dinero de ustedes tulcaneños”, dijo el alcalde Julio Robles, durante su discurso de inauguración al referirse al aval que el proyecto tuvo en el entonces Instituto Nacional de Patrimonio para rehabilitar no sólo el Lemarie, sino también la Plaza Central, obras entregadas que hoy se suman a la imagen de un nuevo cantón.
La compra del inmueble privado por un rubro de 162 mil dólares fue el inicio para que el sueño de ver nuevamente al Lemarie sea una realidad.

Quienes trabajaron en este Teatro hasta la década de los 80 fueron de los primeros en llegar hasta el lugar para corroborar que era una realidad que el Lemarie dejó de ser un antro abandonado por años. Así lo recuerda Bolívar Ordóñez, quien trabajó proyectando películas en el Teatro desde que tenía 12 años. Es muy nostálgico estar otra vez aquí, viendo este teatro tan bello, tan vivo, lleno de gente, dijo mientras examinaba los antiguos proyectores en los que él trabajó hasta el último día que el Lemarie cerró sus puertas.
Clemente Robles, quien hoy lustra zapatos en el parque principal de Tulcán, también fue uno de los trabajadores del Lemarie hace más de 25 años. La gente lloraba viendo películas, o se reían mucho, hasta se enamoraban y ver eso era mágico. No sé cómo las autoridades dejaron perder eso y nunca nadie hizo nada, dijo, al mirar nuevamente al Lemarie lleno de vida.
Una presentación fílmica de lo que fue y lo que hoy es el Lemarie fue la oportunidad para que muchos viajen en el tiempo, recordando el paso de importantes figuras nacionales por este sitio.
El Lemarie con más de 1000 m2 luce hoy nuevo, con cabida para más de 400 espectadores entre palco y lunetas. Se cuenta con iluminación estética, sonido de calidad equipos de audio, video y proyección de última tecnología. A esto se suma la regeneración de la calle 10 de Agosto, entre Bolívar y Sucre que complementó la imagen del ícono cultural convirtiendo a esta vía en su sitio para amigos y familia.
Los tulcaneños aguardan la agenda del Teatro que vive nuevamente.