Lecciones

Una vez que han concluido los escrutinios a nivel nacional, es necesario y urgente que todos los actores políticos -gobierno y oposición- analicen profunda y seriamente la lección que en las urnas dejó plasmado el electorado nacional.

Si obsarvamos detenidamente los resultados, nadie puede decir que el Sí “triunfó abrumadoramente” porque eso es mentirse y mentir a la opinión pública. Tampoco el resultado “exitoso” del No puede atribuirse al trabajo de alguien en particular. La respuesta de las y los ecuatorianos no tiene nombre ni apellido, no tiene color político, no tiene tendencias ideológicas. Las respuesta del país en las urnas el pasado 7 de mayo fue reflexiva y es una exigencia al cambio de actitud política, es un llamado a la reconciliación y un pedido para pensar en el país, hoy por hoy claramente polarizado. La respuesta del país ya está demostrada en el resultado: ni el Sí triunfó como el gobierno y los seguidores de PAIS aspiraban (por ello ya se sienten signos de preocupación) y tampoco el No, pese a la unión de moros y cristianos, alcanzó lo que buscaban en los porcentajes finales. Una lectura aparte debería hacerse sobre el pronunciamiento de los votos blancos y los votos nulos, que si bien es cierto no es un resultado significativo en su contexto, sí vale tomarlo como una respuesta que definitivamente no apoyó al llamado del gobierno, pero tampoco puede entenderse como una oposición directa a la consulta. No debemos perder de vista el alto ausentismo que como ya es característico en el país, sí refleja descontento y desconfianza.