Las trenzas afro, más que una moda son una identidad

Ibarra. “Me siento orgullosa de mis raíces africanas y de llevar mi cabello ya sea ensortijado o trenzado. En ocasiones, llevar nuestro cabello hecho algún tipo o modelo de trenzas no es moda, sino más bien identidad”, mencionó Jannela León Padilla, habitante de la parroquia La Concepción (Carchi-Mira).

Historia. En ocasiones, el peinado que puede llevar una mujer negra, en especial cuando está trenzado, sí que llama la atención. Pero surge la pregunta ¿por qué lo llevan así?.

Para doña Carlina Espinoza, de 72 años de edad y quien nació en el Territorio Ancestral: Chota, Salinas, La Concepción y Guallupe, según los relatos que se fueron intercambiando de padres a hijos, en el tiempo de la esclavización se tejían trenzas en el cabello de las mujeres para marcar las rutas de los cimarrones (esclavizados fugitivos) hacia los palenques (zonas donde se refugiaban los esclavizados que huían).

Por ese motivo y, al ser parte de la identidad de las mujeres afrodescendientes, en su familia todas las mujeres aún continúan llevando trenzado su cabello.

Reacción. “Yo pienso que el pueblo afroecuatoriano, sobre todo las mujeres negras nos encontramos en el redescubrimiento de nuestra historia, la cual no fue dicha antes, ya sea por la ideología dominante o los intereses personales de la época. Dentro de este contexto es un deber y urge levantar registros para salvaguardar la herencia cultural, la misma que debe ser contada desde la cosmovisión de nuestro pueblo”, mencionó Johanna Gonzalón Escobar, una profesional en comunicación social, quien se inspiró en su identidad para crear el libro fotográfico “Ensortijadas”.

Ella añadió que: “tanto las trenzas como los turbantes fueron herramientas de resistencia y sabiduría de las mujeres esclavizadas.

En la actualidad, además de lo ya mencionado, son símbolos de empoderamiento y autoafirmación étnica”.

Gonzalón, quien busca convertirse en una gestora cultural, es egresada de la carrera de Comunicación Social de la Universidad Técnica del Norte (UTN).

En su libro cuenta parte de la historia del cabello afro, las trenzas y los turbantes.

También, en su obra, involucra a las mujeres, en especial de la parroquia Guayaquil de Alpachaca que tienen la habilidad en sus manos para elaborar vistosos y diferentes modelos de trenzas.

Según datos históricos, Alpachaca lleva 38 años como parroquia urbana del cantón Ibarra. Sin embargo, desde hace más de 80 años las trenzas africanas están presentes en el sector. Esta es una tradición ancestral de la negritud que ha logrado romper las barreras raciales, sociales, geográficas y económicas.

Por ejemplo, Mariana Villalba Chalá, de 28 años de edad, aseguró que prácticamente nació con la habilidad para realizar las trenzas.

Ella nunca siguió un curso de belleza, pero cuando se trata de elaborar algún modelo de trenza en la cabellera de alguien, simplemente deja volar su imaginación y se convierte en una verdadera arquitecta del cabello. Mariana, al igual que Jannela, Carlina y Johanna, también siente orgullosa de ser una mujer negra y de llevar su cabello trenzado.

Andrea Benalcázar es una de las trenzadoras que existen en la parroquia Alpachaca.
Integrantes del Grupo de Danza Afro de la Universidad Técnica del Norte (UTN), lucen trenzas sueltas y turbantes.
Gisel Guerrero, pequeña de 11 años de edad, le encanta llevar trenzas sueltas en su cabello. Ella prefiere llevar su cabello trenzado.