Las princesas y sus rostros ¿perfectos?

Son un ejemplo para muchas niñas que siguen sus aventuras en películas y las convierten en íconos. Las princesas de Disney son un referente imposible de obviar y en este ejercicio se pueden apreciar sus rostros como nunca antes han sido vistos.

La artista Loryn Bratz, conocida por reinterpretar a las princesas más emblemáticas de la factoría Disney, ha vuelto a reimaginar a estos personajes en una serie de ilustraciones en las que aparecen con la cara limpia de maquillaje. Elsa de Frozen, Ariel de La Sirenita, Pocahontas o Blancanieves son algunas de las princesas que se pueden ver, por primera vez, al natural. Las imágenes, publicadas por la propia Bratz en el portal Buzzfeed, permiten ver el antes y el después del proceso, pasando el ratón por encima de las ilustraciones. No es la primera vez que esta diseñadora gráfica trabaja con la temática de las princesas Disney y el maquillaje. Anteriormente ya había dibujado cómo serían con un maquillaje más realista, donde tanto la Bella Durmiente como Ariel tendrían los ojos y la cara manchados de máscara de pestañas por la acción del tiempo o del agua. También las ilustró en situaciones donde su perfecto peinado no debería ser tal, como Cenicienta recién levantada con el pelo enmarañado, o a Blancanieves con el cabello encrespado. Todo con la finalidad de otorgales características reales a estos personajes. ESTEREOTIPOS Históricamente la infancia estuvo regida por la aceptación de normas y ordenes provenientes del mundo adulto, los padres elegían los objetos de consumo y tomaban decisiones por sus hijos al momento de, por ejemplo, vestirse. Las niñas tenían un estereotipo de mujer-esposa como objetivo a seguir en su etapa adulta y las películas mostraban “princesas” sumisas que eran despertadas por un “príncipe” y así iniciadas en la adultez. En el campo de la indumentaria esto se veía reflejado con el vestido largo utilizado en el cumpleaños de 15, los zapatos de tacón como paso de niñez a adolescencia, el pantalón largo en el caso de los varones al cumplir los 18 años, etc. En la actualidad esa diferencia no es tan notoria y los niños desde pequeños toman decisiones en cuanto a su forma de vestir, el deseo de pertenecer al mundo adulto a edades tempranas es aprovechado por el marketing para vender una imagen de niña-adulta.