Una nueva posible pandemia, la del Coronavirus despierta grandes temores en todo el mundo. Pero desde que se tiene registros históricos, desde que el mundo vive en grandes ciudades, las enfermedades las han azotado con gran morbilidad y mortalidad. A propósito, cómo terminaban las grandes epidemias en la Europa Medie-val, en que no habían ni antibióticos ni grandes recursos sanitarios, pues porque se iba instalando la inmunidad al germen en las personas cercanas a los infectados, hasta que en un determinado momento ya no habían personas susceptibles para contraer la enfermedad, por lo tanto las mismas poblaciones desarrollan también mecanismos de defensa y eso explica por qué no todos enferman aun expuestos al mismo riesgo. Esto no quiere decir que nos descuidemos y dejemos nuestra suerte al azar, los mecanismos de prevención que recomiendan las autoridades sanitarias deben ser seguidos con disciplina y el tiempo que sea necesario, que incluye sacrificios como no asistir a un evento masivo. No olvidemos que el siglo XXI nos ha traído pandemias más silenciosas pero igualmente mortales, como son la depresión y la diabetes, que pueden ser evitadas con cambios en nuestro estilo de vida y enfrentándolas con decisión desde el primer momento. Tanto en las enfermedades infecciosas, como en las no transmisibles es solo la educación y las medidas oportunas tanto gubernamentales, como familiares e individuales, las que permiten superar estas difíciles situaciones.