Con el andar del tiempo y con la modernidad se han cambiado muchos hábitos en los individuos, cada día más hombres y mujeres alrededor de mundo desarrollan conductas compulsivas relacionadas con la apariencia, la comida, el deporte, la música y la tecnología. Consideradas las nuevas adicciones del siglo XXI, la mayoría de esos trastornos no revisten gravedad, aunque en casos extremos deben ser manejados con terapia y medicina. Un tanto preocupante es la obsesión que los niños y jóvenes tienen en el uso del teléfono celular para estar chateando todo el tiempo. Esta es una conducta que nos ha traído muchos problemas entre los niños y sus padres. Ya que los padres dicen que el diálogo y la conversación se ha acabado con esta práctica electrónica, dando lugar a que el contacto que se tenía entre padres e hijos se ha acabado en parte, porque a los jóvenes esas prácticas ya no les interesa Algunas de “estas obsesiones” no suponen un trastorno serio y de hecho pasan inadvertidas en medio de tantas excentricidades, y la corriente de la moda en la que el mundo vive en la sociedad moderna. Muchas tampoco están catalogadas como enfermedades por la comunidad médica, y por ende no tienen un diagnóstico, ni tratamiento. Sin embargo los psicólogos advierten que esas alteraciones en el comportamiento de las personas podrían perjudicar seriamente la salud física y emocional de los individuos afectados. Existen personalidades más propensas a caer en estas dependencias.