Las lenguas indígenas preservan la sabiduría

Ibarra. La lengua es el principal instrumento para la comunicación entre las personas porque encierra la historia de los pueblos del mundo y cómo su cultura y tradiciones pasan de una generación a otra.

“Es el corazón y la razón de ser de una civilización; el resultado de procesos históricos que han configurado su memoria y filosofía”, indicó Ariruma Kowii, catedrático de la Universidad Andina Simón Bolívar, UASB.

Según diario El Tiempo de Cuenca, el especialista en estudios culturales cree que las lenguas indígenas y su sabiduría ayudarán a recuperar la humanidad de las sociedades modernas que están empeñadas en destruir el ambiente.

“Su filosofía de vida nos enseña el cuidado hacia la naturaleza, las fuentes de agua y los recursos naturales que necesitamos para vivir”.

Pese a su importancia, el 40 por ciento de las lenguas indígenas y sus culturas en el mundo están en serio riesgo de perderse para siempre, por el proceso de globalización y la poca población originaria que las practica. Por eso, la Organización de Naciones Unidas, ONU, declaró a 2019 como el Año Internacional de las Lenguas Indígenas, para crear conciencia sobre la problemática mundial y generar una labor de todos los países por protegerlas y revitalizarlas, con el fin de promover mejores condiciones para quienes las hablan.

El objetivo de la organización internacional es que se enseñen las lenguas nativas a las generaciones más jóvenes.

Declaración. “Los conocimientos indígenas integran un sistema cultural que combina la lengua, sistemas de clasificación, prácticas de utilización de recursos, interacción social, rituales y espiritualidad”, afirmó Saadia Sánchez, representante de la Unesco en Ecuador. Además, recalcó que una lengua desaparece cuando se extinguen sus hablantes, o dejan de utilizarla para expresarse en otra que es más hablada por un grupo preponderante.

“Los factores externos que amenazan a las lenguas pueden tomar forma de sojuzgamiento de índole económica, religiosa, cultural, educativa e incluso militar que propende al dominio de la comunicación en esos lugares”. Para que una lengua pueda sobrevivir en el tiempo, se estima necesaria una base de al menos 100.000 hablantes. Según el canciller subrogante Andrés Terán: “Una lengua muere cada 14 días; entre 2012 y 2017 se extinguieron dos en el país, al morir en ese lapso las dos últimas personas que las hablaban”.

El objetivo es que se enseñen las lenguas nativas a las generaciones más jóvenes del país.
Los estudiantes también tienen la oportunidad de conocer el lenguaje Kichwa a través de la tecnología.