Las ideas no se matan

e1El 26 de julio de 1953, hace 61 años, Fidel Castro encabezó un grupo de jóvenes rebeldes en el ataque al cuartel Moncada, en Santiago de Cuba.Fue el inicio de la lucha armada contra la tiranía de Fulgencio Batista, quien, protegido por Estados Unidos, gobernó Cuba: vía elecciones entre 1940 y 1944; y vía golpe de Estado, entre 1952 y 1959. El ataque al Moncada fue una acción heroica, pero, como contaría después Fidel: “Se pierde el factor sorpresa y se hace imposible seguir el plan”. La movilización de 10 mil soldados, hizo que al final, de los 160 revolucionarios que participaron en el asalto al Moncada y en otra acción en Bayamo, más de 80 fueron hechos prisioneros y asesinados luego de torturarlos salvajemente (les sacaron los ojos, les trituraron los testículos…). Fidel, junto a otros compañeros, logró escapar y huir a la montaña, sin embargo, el 1 de agosto fueron capturados. ¿Qué suerte les esperaba, cuando la orden era matar 10 prisioneros por cada uno de los 11 soldados muertos en el asalto al Moncada? Dejemos que responda Fidel: “De manera que caemos prisioneros del ejército. Estaban también aquellos individuos sedientos de sangre; sin duda nos habrían asesinado en el acto. Ocurre entonces una casualidad increíble. Había un teniente negro, llamado Sarría. Se ve un hombre que tiene cierta energía, y que no es un asesino. Los soldados querían matarnos, estaban excitados, buscando el menor pretexto. Entonces, el teniente interviene y dice: ‘No disparen, no disparen’, presiona a los soldados, y mientras decía esto, en voz más baja repetía: ‘No disparen, las ideas no se matan, las ideas no se matan’. Cuando hemos caminado unos pasos, yo, que he visto la actitud de aquel hombre, del teniente, lo llamo y le digo: ‘He visto el comportamiento suyo y no lo quiero engañar, yo soy Fidel Castro’. Me dice él: ‘No se lo diga a nadie, no lo diga a nadie’. Él mismo aconseja que no se lo diga a nadie”. Después, Sarría llevó a Fidel a una cárcel civil, donde pudo verlo toda la población y los periodistas. Así salvó la vida Fidel, la primera vez que estuvo tan cerca de la muerte.