Las ferias en la plazoleta se reactivan con emprendedoras

De 130 que eran antes ahora llegan 40 madres de familia a ofrecer sus productos, la mayoría cosechados en sus propios terrenos de las comunidades de La Esperanza.

Frutas, granos, verduras y todo tipo de harinas exhiben en la plazoleta Francisco Calderón, pero solo los días martes y jueves bajan de sus comunidades, aunque aseguran que está previsto vender los sábados también.

Desde las 07:30 de la mañana estas madres, -algunas llegan con sus hijos-, instalan las carpas y sus puesto para iniciar con la jornada. Sin embargo, mencionaron que hay poco movimiento, pero que si les queda algo de ganancias.

María Victoria Ibaza es tesorera del grupo de mujeres emprendedoras de La Esperanza, comentó que desde hace dos años llegan a esta plazoleta, pero que también tuvieron que paralizarse unos meses en el tiempo de cuarentena el año anterior.

“Ahora las ventas no están ni buenas ni malas”, dijo María Victoria. Pese a ello, algunas manifestaron también que el movimiento comercial de sus productos estuvo mejor cuando todos estaban confinados, aunque no podían salir lograban vender en los domicilios.

Mencionó además que recién han sembrado arvejas y están esperando para cosechar y sacar a vender.

En la plazoleta se ubican hasta las 4 de la tarde, hasta esa hora esperan haber vendido por lo menos un 60 %. María añadió que “algo puedo vender durante este tiempo, pero no se llega al 100 %”.

María Teresa Molina es de Rumipamba Grande y aseguró que no todas quieren salir a la feria porque no se vende mucho, “nosotros así sea que vendamos o no, estamos aquí”, indicó.

María Teresa comentó que depende de la época venden los diferentes productos que cosechan en las comunidades, por ejemplo ahora llegan con choclos, habas, manzanas, tomate de árbol, harina y otros.

De 11h00 a 12:30 se registra el mayor movimiento de compradores en la plazoleta, según María Teresa, quien ahora espera el apoyo de los ibarreños para que se acerquen a hacer el gasto y de esa manera se dinamiza la economía en sus hogares, ya que con esto deben sacar el único sustento diario para sus familias.

“Solo de esto vivimos”, aseguró Teresa mientras ordenaba sus productos. En otro espacio de la plazoleta hay un grupo de mujeres que ofrecen comidas tradicionales.