Las correcciones en el gasto

Ecuador tiene tareas pendientes en torno a la realidad económica heredada tras una década de manejo estatista. La primera es, sin duda, aquella de disminuir el déficit fiscal no petrolero en un 5% del PIB hasta el año 2021. No será fácil porque implicará reducir los dos ámbitos del gasto público, esto es el gasto corriente y el de inversión. Implicará detener proyectos y bajar la masa salarial. Como es lógico suponer, una menor participación del Estado en la economía conllevará una disminución de la demanda de bienes y servicios, y una ralentización económica. Este panorama ha sido advertido por los observadores quienes han tenido que corregir sus pronósticos. Uno de ellos es que Ecuador no crecerá en el presente año. Tampoco el próximo. Lamentablemente estos son los costos de los ajustes que se deben realizar para revertir las tendencias de una indebida e irresponsable expansión del aparato público que llegó a ser y sigue siendo de gran obesidad.

Es que los ingresos no alcanzan para pagar los gastos. El Estado cuenta con unos 15 000 millones de ingresos por concepto de impuestos y lo demás depende de la volatilidad del petróleo. En los últimos años han ocurrido déficits superiores al 6% del PIB mismos que son técnicamente insostenibles. Que la economía no crezca durante dos años significará un retroceso en el bienestar general de la población. Nada es gratis en economía.