Las brujas de San Blas

Más que su territorio, lo que hace de un pueblo y una nación únicos; es su cultura. De hecho hay naciones como la de los gitanos que no tienen territorio, sin embargo todo el mundo los reconoce por su suigéneris identidad. La cultura es lo que da identidad a un pueblo, lo que les hace “ser” acaso únicos. Jamás está secuestrada en las instituciones, vive en la memoria y en la praxis popular. La construyen, de-construyen y re-construyen hombres y mujeres de comunidades, barrios y calles; está en sus hablares, mitos y tabúes, en sus fábulas y leyendas, en sus artesanías y recetas celosamente guardadas en la bitácora de la memoria colectiva. Todas estas manifestaciones y valores perduran acompañados de bienes tangibles que no son solo su arquitectura o en sus sitios iconográficos, lo está a veces en una roca milenaria que, siendo “natural”, los pueblos le transformaron en una “creación cultural” al atribuirle un valor ceremonial y mitológico. La parroquia de San Blas de Urcuquí se encuentra celebrando sus fiestas patronales y he quedado sorprendido al ver que en su programación se ha incluido una importante actividad que rescata su icono más significativo; la Leyenda de las Brujas que triangulaban entre Mira, Pimampiro y este lugar. Una inteligente determinación de quienes programaron esta actividad pues, si le dan continuidad y un adecuado seguimiento, este mito identitario puede significar a corto plazo un atractivo turístico que devendrá en la principal fuente de ingresos de este bello lugar.