Lápidas, obras de arte para difuntos

Ibarra. Hacer lápidas también es una tradición en esta época de finados, donde la mayoría de familias decide reemplazarla por una nueva.

Así como los emprendedores que se preparan para vender los arreglos florales, este grupo de artesanos también se alista para complacer a los clientes en los primeros días de noviembre.

Sin embargo, los pedidos son receptados a principios de octubre, es decir, desde esa fecha, las personas que se dedican a este oficio ya trabajan en los diseños de las lápidas, pero en los últimos días del mes, el trabajo se vuelve más arduo que hasta se amanecen en los talleres.

Tradición. Nancy Pusdá se dedica a este oficio hace 19 años, desde que se casó, ya que su esposo aprendió este arte de sus padres, quienes son cuencanos.

Asimismo, Nancy decidió continuar con esta tradición. Mencionó que en este mes se vende mármol de todo tipo: nacional, italiano e importado, en el día de la Madre y del Padre, es otra época donde también se dinamiza la economía con la venta de las lápidas. Nancy, quien es oriunda de San Gabriel (Carchi), dijo que las ventas han bajado este año porque la gente busca lo más económico.

En su taller, la lápida más barata cuesta 80 dólares y la más costosa, 850 dólares, ya que está hecho solo de mármol italiano.

Organización. La familia Yar Guamán está dedicada a este oficio desde hace 17 años. María Guamán comentó que no solo trabaja con los habitantes de Imbabura, sino que tiene clientela de Carchi y también de Cayambe.

“Este trabajo es entretenido porque aprendemos cosas nuevas, cada vez las máquinas se van innovando y así nos vamos actualizando porque antes era todo a mano, pero ahora tenemos diseño a computadora”, señaló María. Nayeli Yar, hija de María, tiene 14 años y creció rodeada de lápidas, ella se dedica a buscar los diseños de las letras en la computadora, indicó que solo puede ayudar con las letras porque también esta ocupada con sus deberes del colegio.

Alicia Guamán trabaja con su hermana María, desde hace 17 años, pero solo se dedica a este oficio durante esta temporada.
Consuelo Quilumbango trabaja en una lápida y se dedica a este oficio desde octubre hasta el 1 de noviembre.