La vida en la Costa se llenó de escombros

2En donde antes era un lugar turístico con sus playas y hoteles llenos de gente, ahora es una provincia donde se escucha el sonido de las pesadas máquinas derrocando las edificaciones que fueron afectadas por el fuerte terremoto del 16 de abril. 

 
Así es el panorama que se vive a diario en la zona costera norte del país. El polvo y la insalubridad es lo único que queda. La gente ha emigrado a otros lugares como Santo Domingo, Quito, Tulcán, Ibarra y Guayaquil.
Rebeca Villa vivió arrendando en un departamento de Pedernales por cuatro años con su esposo y sus tres hijos. Trabajaba en una distribuidora de este sector manabita.
Rebeca tiene sentimientos encontrados cuando le preguntamos cómo vivió el momento de la tragedia. “Es muy sensible contar lo que sucedió, trato de casi no acordarme”. No quiere recordarlo, dice que perdió muchos amigos, para ella ese momento fue escalofriante, pero aún la sigue aterrorizando.
Su familia estaba dispersa el 16 de abril de 2016 a las 18h58. Rebeca, su esposo y sus hijos vivirán en Santo Domingo y empezarán de nuevo.
La destrucción es preocupante y triste para los manabitas. Pedernales limita al norte con Esmeraldas, al sur con los cantones Jama y Chone, al este con Chone y al oeste con el Océano Pacífico.
Andrea Michell, una joven que vive en Pedernales, vivió el momento más terrible de su vida, desde imágenes tenebrosas del día de la tragedia.
Su casa está ubicada en una parte alta del cantón,  donde se ve el centro de la ciudad. Durante casi un minuto de terror de esta tragedia, los platos, el televisor y los demás objetos cayeron al piso.
Al momento del fuerte sismo se fue la luz, Andrea no pudo salir de su casa porque no se lograba caminar por las calles, pero cuando aparentemente todo se calmó -aunque se seguía moviendo la tierra- vio una ciudad totalmente destruida, el polvo se elevó porque los edificios y las casas empezaron a caer. “Se veía en Pedernales una montaña de polvo, fue horrible, nadie durmió esa noche”.
Las calles principales de Pedernales eran de primer orden, ahora, estos sectores están cubiertos de polvo y lodo, porque a veces la lluvia cae.
A este lugar, ahora denominado ‘Zona Cero’, llegaba gente todos los días a visitar las playas. El turismo era una de las principales fuentes de trabajo, hoy, esto hace falta.
Pocas son las personas que visitan el lugar, no por pasar un día en la playo, sino por la ‘curiosidad’ de ver el derrocamiento de las edificaciones o tomar una foto de lo que fue un hotel, una casa o un comedor.
Flavio Alfaro es otro cantón con el 45 % de daños infraestructurales. Casas, edificios, negocios, cables y postes es lo que hay en las calles.
Jacinto López tiene su casa que construyó de ladrillo, cubierta de cemento y de tres plantas. Está ubicada en la calle Galo Grijalva, en Flavio Alfaro.
Los ladrillos anaranjados que formaban una pared de la planta baja de la vivienda de Jacinto rodean su sector lleno de maleza. La casa es inhabitable, la escalera principal está destruida.
Ahora este hombre y su familia han construido un refugio atrás de su casa. Está pensando en hacer una casa de madera al lado de su vivienda destruida.
HERIDOS
En este cantón se registraron 237 heridos por el terremoto del sábado 16, pero los pacientes graves fueron trasladados a otros sectores de Manabí. Cuatro personas perdieron la vida tras la tragedia.
A unos 45 minutos está Chone, otro cantón que también vivió un terrible momento. El Hospital General Doctor Napoleón Dávila Córdova presenta graves daños.
Esta casa de salud tiene destrucción interna y externa. Desde las calles del lugar se observan camillas de lo que era una habitación para personas internadas.

 

HOSPITAL
El Ministerio de Salud Pública desarrolla desde el 2013 el proceso de acreditación internacional de hospitales públicos para garantizar que cuentan con prácticas organizacionales requeridas y estándares mundiales de calidad, calidez y seguridad. El 19 de abril esta casa de salud iba a recibir esta placa de acreditación.
En este Cantón hubo dos fallecidos, 227 personas heridas y alrededor de 466 viviendas destruidas.
Los médicos y personas internadas del Hospital General de Chone están recibiendo atención en una clínica móvil ubicada en la plaza central de la ciudad.
Aquí llegan 300 personas a diario para ser atendidas. En este lugar hay carpas, camillas y áreas de parto, de cirugía, sala de espera y laboratorio clínico.
El sector está rodeado de una cinta amarilla que dice “precaución”. En la entrada principal hay dos guardias, quienes se encargan de la seguridad del improvisado Hospital.
A 45 minutos del cantón Pedernales está Jama, otro sector afectado por el sismo del sábado 16 de abril. Tiene una población de 23.253 habitantes.2r
El 80 % de las edificaciones están destruidas. El polvo se levanta cuando los carros y motos llegan al lugar con personas a visitar algún familiar o degustar de la poca gastronomía que queda. Maquinarias y volquetas recorren el lugar desde muy temprano recogiendo los restos de escombros que quedaron de un edificio, de un hostal, de una tienda o de una casa.
Cerca del parque central de Jama la voz de un comerciante se escucha. “Lleve su pescado fresco”, dice Luis Farías Zambrano mientras los limpia con un cuchillo, cerca de una casa destruida.Luis tiene un arete plateado en su oreja izquierda, viste una camiseta color azul y un jean que combina con una gorra cubriéndose del fuerte sol una parte de su cuello. Así recorre desde las 06h00 la Playa de Don Juan y el Matal, hasta llegar al centro de Jama.
Para él las ventas se han bajado mucho. Antes de la tragedia hacía 400 dólares cada semana, ahora solo alcanza a reunir 100. “Vamos a seguir adelanta, camellando”.