La Vida de Teresa Rivera Rivadeneira es un acto de amor

 p30Natabuela.- Vivo rodeada de ángeles, santos y mártires; seres que el mundo materialista los desechó, repite Teresa Rivera Rivadeneira, quien en el Hogar del Siervo Sufriente alberga a 23 hombres y mujeres que tienen discapacidad o alguna enfermedad.

 Su amor a Dios. Esta mujer de contextura pequeña creció en el seno de una familia católica. Fue dentro de la familia, y sobre todo de amor a Jesús, que en ella se despertó, la vocación a la vida religiosa. Teresa Rivera nació en Natabuela. Hace más de 20 años en un terreno que le donó su padre construyó lo que luego se convirtió el Hogar del Siervo Sufriente.

Sus inicios.- Eduardo, un hombre alcohólico que vivía en los basureros, fue el primer desamparado que ella cuidó y rehabilitó; luego llegó Eliseo, quien dormía en un gallinero y padecía de una grave enfermedad.

Desde ahí no han parado de llegar al hogar hombres, mujeres y niños a los que la sociedad ha desechado. En una reflexión Teresa, menciona que estas personas han sufrido la exclusión ya que han sido abandonadas por su familia, la sociedad y la Iglesia. Pero en este hogar han encontrado la espiritualidad y amor, que se requieren para vivir con dignidad.

 

 Historias de vida. Antonia Tuquerrez, tiene 74 años. Ella se quedó en la calle cuando se abrió una carretera que atravesó por la casa donde vivía y era prestada. Sin tener donde acudir, llegó al Hogar del Siervo Sufriente hace cuatro años. Su vida estuvo confinada a una silla de ruedas, no podía caminar, pero gracias a los cuidados y la alimentación balanceada donde la sal y el azúcar casi no se utilizan, que Teresa le ha dado, desde hace cuatro meses a empezado a caminar, ya no utiliza la silla de ruedas, se apoya de un andador. Esto es lo que reconforta mi existencia, dice Teresa Rivera.