La venta informal se sale de las manos

Otavalo. Desde frutas hasta repuestos para licuadoras, ropa interior y alimentos preparados se ofertan en las calles de la ciudad. Si bien es cierto, los enfrentamientos entre informales y agentes de control han disminuido, ciertas arterias y especialmente los días de feria, se llenan de comercio.

Problema. El número reducido con el que cuenta la comisaría municipal para este control, es la principal preocupación del comisario municipal, Germán A-rias. “Lo que nos ha quitado el personal son algunas instalaciones municipales donde deben permanecer haciendo la guardia y cuidando. Eso es lo que nos ha perjudicado”, dijo.

Agentes. La policía municipal incorporó 119 elementos en enero de 2015. Hasta la fecha se han incluido a otros 16 más. Los 135 elementos con que cuenta la Agencia de Control Municipal, desde el 1 de enero de 2018, no son suficientes para una efectiva vigilancia de las calles, así lo aseguró el comisario municipal. “A veces estamos con cinco o siete”, dijo el funcionario, refiriéndose al número de agentes que controlan el orden en las calles.

Más difícil. Los días sábados, la calle Sucre es casi intransitable. Los esfuerzos que hacen los agentes de control son insuficientes debido al número de comerciantes informales que hay. Las veredas de esta vía, desde la intersección con la calle Salinas, hasta la Juan Montalvo, tiene vendedores a cada lado y eso causa otros problemas.

“El tumulto de personas provoca que haya robos”, dijo Carlos Montalvo, habitante del cantón.

Otro problema. La feria de animales que se realiza los días sábados en Quinchuquí también ha mermado el número de agentes de control en la ciudad. Los exteriores del mercado y la intersección de vía E35 son vigilados por un promedio de 18 hasta 22 agentes de control cada fin de semana. “Prácticamente, a partir de las once de la mañana, los agentes de control empiezan a recorrer y hacer el barrido en la ciudad”, dijo Arias.

Informales. “Ya no hemos tenido muchos enfrentamientos. La verdad que si hay cambios en los agentes, aunque siempre hay algunos más ruditos”, dijo Carmen Morales, vendedora que frecuenta la ciudad los días sábados. Ella, al igual que los vendedores informales Carlos Arias y Jaime Flores, coinciden en que ahora ‘pueden trabajar tranquilos’, siempre y cuando estén ‘circulando’ y no ‘hagan puesto en un solo lugar’. Esto, en la práctica no se cumple. Un equipo de EL NORTE´, por varias ocasiones, observó cómo muchos vendedores ambulantes se retiran de sitios específicos cuando le solicita un agente de control municipal, pero vuelven a ocupar el mismo u otro espacio, apenas pasa el control.

Logro. El comisario aseguró que se ha sancionado a más de un centenar de informales durante su administración.

La reducción de enfrentamientos, representa para Arias, un logro conseguido a través del diálogo con los vendedores ambulantes.

Con todo tipo de carretas llenos de productos, los comerciantes informales realizan su trabajo en las calles más comerciales de la ciudad.
En la calle Abdón Calderón, cerca al mercado 24 de Mayo, la presencia de vendedores informales es casi contante, a pesar del control que ejecuta la Agencia de Control Municipal.