La venta de utensilios de barro es su forma de vida

Otavalo. Rodeada de un sinnúmero de utensilios artesanales elaborados con barro, Luz María Clemen-cia Rodríguez Bautista, a sus 84 años de edad, se resiste a dejar este negocio con el que se ha sustentado toda su vida.

Una tradición. El negocio lo heredó de sus padres, recuerda con tristeza. Con ellos aprendió la fabricación de este tipo de utensilios que en años anteriores tenía mucha más aceptación. Luz María Clemencia explica que su familia dejó de elaborar estas artesanías cuando se “terminó el barro en la ciudad”. Ella recuerda que la tierra moldeable la conseguían por Rey Loma. “Todo se empezó a poblar y ya no pudimos tener material para el trabajo”, aseguró.

Comercio. Uno de sus primos es el que aún mantiene esta tradición y el que abastece de utensilios a la adulta mayor para que los comercialice en la casa donde creció justo a sus padres y hermanos, en la Plaza de Ponchos.

Enfermedad. Los años van dejando huellas en la salud de la artesana y comerciante. Actualmente ‘la presión alta’ no le deja hacer sus actividades cotidianas de forma normal. Ella vive sola y algunos familiares la visitan en muy pocas ocasiones, aseguró.

Experiencia. El negocio de Luz María Clemencia, es uno de los últimos en donde se pueden conseguir ollas de barro de varios tamaños, tiestos, platos y todo tipo de vasijas. “Hay cosas que se venden a 1,50 dólares y otras son un poco más caras. Depende del tamaño”, explicó.