La tercera edad plasma sus ideas

tercera-edadEn la Casa de la Cultura de Tulcán se realizó la primera exposición plástica de 35 personas de la tercera edad que pertenecen al Centro Gerontológico Sara Espíndola Burbano.

Este centro alberga a 13 mujeres y 22 hombres, a quienes les brindan la atención de la vestimenta, alimentación, aseo, limpieza, es decir, residen en Sara Espíndola, “nosotros atendemos con el personal idóneo y calificado las 24 horas del día”, explica Alexandra Cárdenas, administradora del Centro.

Carlos Navisoy, director del Ministerio de Inclusión Económica y Social, MIES, distrito de Tulcán, comenta que también son parte de este proyecto de vida de los adultos mayores, “gracias a la apertura de la Casa de la Cultura y de Luis Rosero, pintor, quien con esa vocación de servicio, de buena voluntad y el arte en la pintura, no podemos desaprovechar esta brillante oportunidad con la gentileza que ha tenido para plasmar en los adultos”.

Navisoy sostiene que aprovecharon el convenio que tienen como MIES con el Centro Gerontológico: “sabemos que el adulto mayor es un sujeto de derecho, que necesita oportunidad de vida, la cual es la continuación, es un cúmulo de evidencia, es la memoria viviente”. Además, hace la diferencia entre el niño y el adulto mayor, este último tiene mucho que enseñar y los niños aprender de ellos.

Haciendo una coordinación de acciones conjuntas “hemos plasmado una brillante idea en una realidad y más que nada hemos visto la motricidad del adulto, su sentimiento expresado en un dibujo con acuarela”. El MIES quiere que la actividad lúdica no solo esté limitada en un centro gerontológico sino también que salga de eso. “No solamente hay que tenerle pena, necesita oportunidades, y para eso necesitamos que el ciudadano se incluya”.

El director del MIES dice que este evento es el punto de partida, no el final, si no el inicio de grandes compromisos que van a seguir trabajando a lo largo y ancho de la provincia con adultos mayores, discapacitados, es decir, con toda la sociedad que lo necesita. Ramiro Almeida, presidente de la Casa de la Cultura, manifiesta que esta exposición signifca involucrar a todos los sectores, básicamente a los que nunca han podido expresar sus sentimientos a través del arte como es este grupo vulnerable tan importante, “este fue un reto que nos impusimos en la casa de la cultura cuando uno de sus miembros solicitó el auspicio, esta es una casa en donde todas las expresiones espirituales que compone la humanidad están presentes”.

Luis Rosero Mora, pintor tulcaneño, se encargó de enseñar su arte a los adultos, “fue una alegría compartir primera vez con ellos experiencias, soledades, sentimientos, ingratitud por los hijos, que piensan que con votarlos han hecho mucho”. Rosero no comparte con la palabra pobrecito, “pobrecito es aquel que tiene dinero y no hace nada; el político que abusa del poder y piensa en interés personal; el joven que con toda la salud se dedica a vagar en vez de estudiar”. Este pintor cuenta que al principio los adultos no querían trabajar, pero luego se integraron con alegría y reclamaban más clases.