La sublime misión del maestro

kim viveroEn 1920, el Presidente Alfredo Baquerizo Moreno declaró al 13 de abril como la fecha para celebrar el “Día del Maestro Ecuatoriano,” en honor al natalicio del insigne escritor Juan Montalvo Fiallos y en reconocimiento a célebres personajes, ilustres ciudadanos y hombres ejemplares que por su conocimiento y capacidad, habilidades y destrezas, actitudes y valores se ganaron el honroso título de ser llamados “maestros” en aquella época. 

Obviamente, los tiempos han cambiado y en la actualidad existen muchos docentes y profesores, instructores y tutores, facilitadores y pedagogos que tienen una gran preparación académica y profesional, dominan todas las tecnologías de información y comunicación, ostentan varios títulos de tercer y cuarto nivel, pero al mismo tiempo existen pocos maestros que tienen vocación de servicio a los estudiantes, aplican la inteligencia afectiva en las clases, forman con el ejemplo como don de mando, y vivencian los valores en todo momento para enseñarlo que saben con amor y aprender lo que no saben con humildad. Esto hace que la misión del maestro sea sublime, importante, hermosa, y gratificante, pero al mismo tiempo delicada, difícil, sacrificada y hasta cuestionada.
Se debe tomar en cuenta que el mundo del conocimiento es ilimitado y nadie puede saberlo todo, existen otras verdades más allá de la absoluta, no todas las ciencias son exactas, la historia tiene diferentes interpretaciones, la moneda tiene dos caras distintas, el éxito no es cuestión de suerte ni del azar, la tecnología falla cuando más se le necesita, y que lo único constante en este mundo es el cambio. Todos estos razonamientos o argumentos hacen que la tarea de “educar” y más aún la de “formar” sea considerada sinónimo de “humanizar” al niño, joven o adulto puesto que no solo requiere de conocimiento y habilidades sino también de afecto y paciencia porque en el proceso enseñanza – aprendizaje entran en juego los pensamientos, sentimientos y actitudes. Razón por la cual, presento mi saludo reverente, profunda admiración, especial consideración y sincera felicitación a todos los maestros que cumplen esta sublime misión. ¡LOOR AL MAESTRO!

Kim Vivero Saltos
kvivero@pucesi.edu.ec