La sobrepoblación en la cárcel es una “certeza” en Imbabura

En el patio central del Centro de Privación de la Libertad de Imbabura se juntan los reos. Allí cantan, bailan, conversan unos a otros.

Sábanas, escobas y prendas de ropa son parte del ambiente del lugar, ubicado sobre las calles Juan de Salinas y Eusebio Borrero.

En el sitio se juntan personas que han cometido diferentes delitos e infracciones, eso ha provocado que el lugar esté en su máxima capacidad, la sobrepoblación dejó ya de ser una especulación y “es una certeza”, asegura Jaime Yacelga Tito, director del Centro de Privación de la Libertad.

Según él, entre los inconvenientes que existen para tener una sobrepoblación en el centro carcelario es que hasta allí llegan personas por delitos como contravensiones de tránsito. Hasta la mañana de ayer habían 49 por esa causa.

Otro inconveniente son las personas que se encuentran en proceso de tener una sentencia condenatoria, en la cárcel de Ibarra duermen 191 que están a la espera de recibirla, comenta Yacelga.
“Todo esto dificulta el bajar el número de privados de la libertas porque todos los días se siguen cometiendo contravenciones y situaciones judiciales”, acota.

Pero no solo la llegada de nuevas personas ahondan el problema, sino que el espacio que tienen es bastante reducido, por lo que se encuentran a la espera de que la cárcel se pueda expandir.

Esto se lograría una vez que se haga la entrega de la Unidad Educativa 28 de Septiembre, bloque 2, que está anexa a la cárcel, tras un acuerdo de comodato entre el Servicio Nacional de Atención Integral (SNAI) y el Ministerio de Educación.

Sin embargo, la entrega de las instalaciones aún no se hace efectiva para oxigenar en algo a la cárcel de Ibarra, pero esperan que pronto se lo haga.

A pesar de que el sitio es reducido, en la cárcel se ha buscado adecuar los espacios disponibles para que las personas privadas de su libertad puedan realizar sus diferentes actividades.

En el interior se han acomodado para la implementación de aulas de clases, talleres de carpintería, una biblioteca, entre otros sitios.

La infraestructura cuenta con 11 espacios en donde están las celdas y en donde habitan los PPL. Existen dos que son un tanto separadas que es en donde pernoctan los implicados en delitos de tránsito, como choferes, y otros para ciudadanos prioritarios en donde están personas de la tercera edad, enfermos catastróficos, testigos protegidos y privados de la libertad con penas más cortas.

A raíz de la pandemia de COVID-19 se habilitaron dos celdas para la realización de cuarentena, ya que cada persona que ingresa por protocolo de bioseguridad debe cumplir una cuarentena interna de 15 días.

La misma también sirve para las personas que presentan casos sospechosos de coronavirus, informó el director Jaime Yacelga.