La sinrazón de Jair Messias Bolsonaro

En Brasil su ascenso al poder político causó recelo y dudas; sobre todo porque el discurso y la política pública han estado marcados por vacíos conceptuales y programáticos en aspectos clave para la gestión gubernamental.

Existe resistencia por sus fobias machistas y racistas, por su dogmatismo religioso ultraconservador, por la abierta simpatía hacia dictaduras militares anteriores y por el apoyo para que los ciudadanos porten armas de fuego.

Sin efectiva acción oficial son ya 9 semanas de voraces incendios en la Amazonía. Según Terán (2019), ello ocurre por “el alto impacto de la deforestación, promovida por la minería formal y la ilegal; el aumento de las tierras para agricultura intensiva con monocultivos, pero también para beneficiar a los poderosos sectores ganaderos y agrícolas.

La quema en sí misma es también promovida por los sectores ganaderos para ‘limpiar’ y despejar la tierra”. Sin embargo, Bolsonaro acusa del desastre ambiental a organizaciones ecologistas.

El mandatario neoliberal en muchas declaraciones controvertidas arguye: “El error de la dictadura fue torturar y no matar”; “Es una desgracia ser patrón en este país, con tantos derechos para los trabajadores”; “Yo no soy violador, pero si lo fuera, no la iba a violar porque no lo merece”; “Tengo cinco hijos. Cuatro varones (de matrimonios anteriores) y en la última ya tuve un momento de debilidad, y salió niña”.