La presión hizo que se cierre albergue municipal

El albergue municipal que acogía a jóvenes -hombres y mujeres- solteros que llegaban hasta Ibarra en calidad de migrantes tuvo que ser cerrado por presión de los vecinos del barrio Santo Domingo, quienes se cansaron de soportar, según ellos, muchos problemas que alteraron la tranquilidad del sector.

La licenciada Marcela Mena, responsable de Intervención e Inclusión Social del GAD Ibarra, quien tenía la supervisión de los albergues y del comedor que provee de ayuda, no solo a los migrantes sino a personas en situación vulnerable de la ciudad, dijo que “en verdad el albergue fue cerrado por las presiones existentes y nos pusieron entre la espada y la pared, pero nunca se habló qué pasó con las personas, cómo fue la intervención, que se hacía en el sitio y siempre se satanizó el albergue municipal”.

Mena ratificó que en Ibarra se sataniza el tema de la movilidad humana “y se lo confunde o asocia con la delincuencia o la inseguridad y eso no es así”.

El GAD municipal de Ibarra emprendió en el mes de febrero con un plan de movilidad humana y claro, antes ya habíamos trabajo en ese tema porque el COE nos entregó las competencias y nosotros fuimos los únicos que en pandemia, cuando estuvo en auge el Covid y en tiempo de cuarentena, instalamos 5 albergues temporales en la ciudad y lo íbamos cerrando a medida que iba pasando el tema de la semaforización, dijo Marcela Mena, al afirmar que la atención era para grupos de atención prioritaria y atendimos aproximadamente a 45 personas por albergue.

De su lado, la presidenta del barrio Santo Domingo, Natalia Navas, aseguró que la presión para que se reubique el albergue municipal era por la serie de problemas y la alteración de la paz social que eso involucró.

Habló de malas maneras de comportarse, de ciertos actos reñidos con la ley, utilización de las aceras o casas como urinarios o simplemente se evidenciaba que se apostaban en las aceras sin ningún respeto a los transeúntes, señaló.