La prensa, Ingrid y la exageración (2)

¿Por qué esta protesta ahora y no antes? Porque siempre se llega a un punto de inflexión, una gota que rebalsa. Las razones de las mujeres ante La Prensa son pertinentes y el reclamo justo.

Otros medios mexicanos, como hace poco decidieron varios periódicos de la cadena El Sol en el interior del país, adoptaron el criterio de no publicar hechos de esta naturaleza, con la intención de no seguir amplificando a los violentos y construir un periodismo para la paz.

Cada medio tiene sus criterios y todos son respetables. Más allá de la marcha justa de las mujeres ante La Prensa no creo que haya que desacreditar de cuajo el valor que tiene la exageración como para pedir la desaparición del medio o condenarlo en la hoguera pública. Tampoco hay que ser exagerados desde la vereda de enfrente.

Estos medios o los medios serios que también publican notas escabrosas de crónica roja juegan un papel social importante. Crean conversación, llaman la atención de las autoridades, generan cambios e incluso sirven para fomentar comunidades nuevas, como el grupo de mujeres en protesta.

El periodismo sensacionalista no es malo en sí mismo, pero sí la intención que hay detrás de la exageración. Si es para entretener vaya y pase. Si se justifica en los cambios sociales que pretende generar, bienvenido sea. Sin embargo, si es por puro morbo, para vender más y en su intención deshumaniza a las víctimas, es condenable.