La pasión de Siria

Con este título el portavoz del Vaticano, el sacerdote jesuita Federico Lombardi, se refiere a la situación convulsiva de Siria, que dura ya varios meses, así como en diversos países del mundo árabe. Pero los eventos sirios son de particular preocupación porque allí persiste una violencia que parece sin salida.

Los jesuitas sirios han publicado recientemente un importante documento, que transparenta todo su amor por un país con grande tradición de unidad en la diversidad, “un mosaico vivo y bello”. Siria es una tierra en la que hoy surgen justas reivindicaciones sociales y políticas que anhelan un mayor nivel de civilización, pero donde la confusión ha abierto puertas a la violencia: se intenta desencadenar la subversión y la guerra entre las comunidades religiosas, con un gran riesgo de desintegración de la sociedad. Por eso surge un llamamiento al diálogo a todo nivel, a la libre expresión y a la participación, rechazando la violencia. Para los cristianos sirios la unidad nacional es condición de vida; ellos quieren ser puentes activos para un gran diálogo nacional. El discurso del Papa al nuevo embajador de Siria propone el marco de referencia para este diálogo: necesidad de verdaderas reformas en la vida política, económica y social; cambios que no deben realizarse “en términos de intolerancia, de discriminación o de conflicto, y aún menos de violencia, sino en términos de respeto de la verdad, de los derechos de personas y colectividades, de la coexistencia, de la reconciliación”. El Papa insiste sobre el papel constructivo de los cristianos en la sociedad siria, sobre su relación positiva con los musulmanes ante el bien común. Y concluye: Es absolutamente necesario oponerse a la desintegración de la región y a la multiplicación sin fin de conflictos, que obligan a las poblaciones a huir de un país a otro, de Irak a Siria, de Siria a Turquía. Es necesario convertirse al diálogo de la reconciliación y de la paz.

 Mons. Julio Terán Dutari
     jcterandutari@gmail.com