La pandemia no impide que se inmortalice la devoción

La devoción por la virgen de Fátima nació más o menos en 1991, cuando el señor Telmo Miño realizaba visitas a las familias con la imagen de la virgen, que la veneran en la gruta de El Olivo, así relata la historia que comparte el padre Mauro Aguirre, párroco de Nuestra Señora de la Victoria.

Específicamente ayer los religiosos vivieron una fiesta por la virgen de Fátima, donde también hicieron memoria por los 25 años del templo ubicado al frente de la Universidad Católica.

La misa solemne de ayer estuvo dedicada también a la pandemia, para que esta llegue a su fin, “oramos por todas las familias para que vivan esta fe en ese Cristo resucitado, que sea Jesús el que nos va guiando en este mundo”, dijo el sacerdote.

Hace más de 20 años, según la historia de los moradores, el Colegio de Arquitectos realizó las construcciones de las casas en la avenida Aurelio Espinosa Pólit y ahí nació la idea de construir la capilla, colaborando para este trámite el arquitecto Edmundo Estévez.

Asimismo, se hizo la ceremonia de la colocación de la primera piedra el 6 de noviembre de 1995 con la presencia de las autoridades de la iglesia y civiles de ese entonces.

El padre Aguirre comentó que se han hecho varias adecuaciones en el templo con la finalidad de mantener este espacio junto a los devotos.

Además, mencionó que hay mucha gente que ha ayudado para que esta sea una iglesia viva. También indicó que por las universidades cerradas como la Pontificia Católica, no tienen la afluencia de la gente como era antes, “queremos que esta parroquia siga siendo evangelizadora para todo el pueblo de Dios”.

Continuando con la historia, el 10 de febrero de 1998 se creó una nueva parroquia eclesiástica denominada parroquia La Victoria como patrona Nuestra Señora del Rosario de Fátima.

Asimismo, el primer párroco fue el padre Nelson García, también pasaron los sacerdotes de la comunidad de Identes los padres Domingo García, Francisco Gallo, Amadeo Giménez; también los padres Carlos N., Eduardo León y actualmente está el padre Mauro Aguirre desde hace siete años.

Desde entonces con apoyo de devotos y varias actividades se ha mejorado la imagen del templo.