La pandemia hizo que más mujeres sean violentadas

El confinamiento no solo fue un tiempo de estrés y ansiedad para quienes se quedaron sin trabajo o para los más pequeños que dejaron las escuelas. La peor parte del encierro obligado la vivieron las víctimas de violencia intrafamiliar, quienes debían permanecer las 24 horas del días junto a su victimario y, lo peor en muchos casos, es que no tuvieron donde denunciar.

Los esfuerzos realizados por las instituciones que ayudan a erradicar el maltrato en contra de la familia no fueron suficientes, ya que se llegó a establecer que los casos aumentaron, pero al no conocerlos, no pudieron actuar en favor de las víctimas.

A pocos días de conmemorar el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, Carlos Rodríguez, jefe del Departamento de Violencia Intrafamiliar (DEVIF) de Imbabura, dio a conocer los esfuerzos realizados durante la cuarentena, para ayudar a las víctimas y socorrer a los hijos de las mismas, quienes debieron vivir momentos trágicos, ya que muchas veces se desfogaron, contra ellos, los golpes que no podían dar a sus madres.

“La situación desde que inició el aislamiento fue sui géneris, ya que no se puede medir al 100% los casos, sino que es una situación sociológica, debido que al principio se cerraron las instancias en donde poner denuncias, fiscalías, juzgados y solo habían las llamadas al 9-1-1, en donde tenemos abordadas 2 273 llamadas, pero no se sabe cuántos fueron casos comprobados o de alertas.

Es muy lamentable dar a conocer que en las semanas 12, 13, 14 y 15 de este año, no tuvimos ninguna denuncia”, relató Rodríguez.

A partir de la semana 16, la preocupación aumentó y el DEVIF realizó una alianza, como indica la Ley, con la Junta Cantonal de Protección de Derechos, en donde comenzaron a realizar las denuncias vía online y luego recibieron el apoyo de la Fiscalía, quienes habilitaron un enlace de acceso directo, en su página web, para que se denuncien los casos de violencia.

“Creemos que aumentó la violencia contra la mujer durante el tiempo de confinamiento, porque la situación es más sentimental y psicológica, debido a que la pareja en la mañana se despide y normalmente vuelve a verse en las noches, pero en el tiempo de encierro obligatorio estuvieron todo el día juntos.

En la primera semana todo pudo haber sido tranquilo, ya que no había teletrabajo y lo tomaron como unas vacaciones, porque tenían dinero, alimentos y todo, luego ya vino la situación de la dependencia económica, empezaron a faltar las compras, discutían por quién iba a comprar, etc, y comenzaron los problemas comunicacionales entre pareja y comenzó el ciclo de violencia.

Como la víctima estaba con el agresor las 24 horas, siete días de la semana, no podía salir a denunciar y el agresor continuaba con su faceta porque es su modus vivendi ya está acostumbrado a eso; por ello estamos seguros de que la violencia si aumentó, que no se visibilizó en denuncias, es otra cosa, por eso se hizo una medición sociológica”, aclaró Carlos Rodríguez.

Una de las estrategias del DEVIF fue difundir que las víctimas pueden poner un pañuelo blanco o una bandera en un lugar visible de su hogar, para que la Policía sepa que están siendo violentadas, pero no tuvieron muchos casos, a pesar de que la ciudadanía dio a conocer de la colocación de algunas banderas.

Para Rodríguez realizar las denuncias ahora es mucho más fácil, ya que antes no existía donde denunciar.

“Había la Comisaría de la Mujer y el Juzgado, pero ahora existen más instancias, se ha descentralizado el tipo de denuncia para que nuestras personas, en la ruralidad, puedan dar a conocer sus casos y les podamos atender”, concluyó el oficial.