La obra Pesillo Imbabura es una prioridad para Hilario Morocho

Ibarra. “No acostumbro a cerrar la puerta, a menos que se trate de temas delicados, caso contrario siempre verá esta oficina abierta”, explicó Hilario Morocho quien desde el pasado lunes llegó a Ibarra para asumir el cargo de Subsecretario de la Demarcación Hidrográfica de Mira, en reemplazo de la ingeniera Gladys Pozo, (encargada tras la salida de Roberto Yamberla).

Con toda la disposición, el nuevo funcionario del agua, para la zona norte, atendió a nuestro diario en su despacho.

¿Cuál ha sido su vinculación con el tema del agua?

Yo vengo de un proceso social y organizativo en torno al agua de muchos años atrás. He tenido la oportunidad de dirigir la Junta de agua potable, en la parroquia La Esperanza de Pedro Moncayo. He luchado por el acceso al agua de riego en el norte de Pichincha y en donde consolidamos una organización que se llama Consorcio de Desarrollo de Manejo Integral de Agua y Ambiente (Codemia) para Cayambe y Pedro Moncayo.

Gracias a la invitación del compañero Humberto Cholango fui parte a la Demarcación Esmeraldas en donde permanecí por dos años.

En el tema de gestión pública fui teniente político y presidente de la Junta Parroquial y parte del Consejo Provincial de Pichincha.

¿Cómo llegó a Imbabura? La gestión que he venido realizando ha sido reconocida por parte del secretario del Agua, Marco Troya quien me hizo un pedido directo a que le acompañe en esta demarcación, que incluye a las provincias de Imbabura y Carchi y que hay que fortalecer.

¿Tiene un diagnóstico de la situación actual?

En el país existen cerca de 6 mil juntas de agua potable y riego que han sido los prestadores del servicio y gracias a ellos hay comunidades que tienen agua, porque el Estado, como tal, no ha podido cubrir esto. Estas juntas son un ejercicio democrático y de gestión cívica ya que sus dirigentes no reciben remuneración alguna y claro, como en todo proceso, tienen aciertos y falencias. En la provincia de Imbabura he identificado juntas de agua muy bien organizadas.

¿A qué se refiere con esas falencias?

Digamos que lo más visible es lo que se refiere a la calidad del agua. Las juntas deben tener plantas de tratamiento y hay veces que las mismas solamente tienen agua entubada y el Estado, con el Municipio, tiene que brindarles un acompañamiento. El Gobierno municipal debe firmar una alianza con la junta para que la calidad sea controlada desde un laboratorio.

¿Y qué pasa con la distribución de agua en zonas altas?

Ese es otro de los retos que tenemos, y es empezar a consolidar áreas de protección hídrica. Necesitamos contar con espacios definidos donde el ser humano no avance con la actividad agrícola. Intentaremos recuperar las fuentes de agua.

Hay una ventaja al ser considerados un Geoparque Mundial, esto nos permite gestionar recursos para intervenir toda la cuenca del río Mira.

Además queremos proteger los recursos hídricos de todo el cerro Mojanda tomando como punto de partida el proyecto Mojandita Curubi en Otavalo.

¿Qué temas quedan pendientes?

La prioridad la tendrá la obra del Pesillo-Imbabura Es un proyecto en construcción, que registra un año de retraso y un avance del 30%.

Otro asunto que ha tenido dificultades es el que tiene relación con el proyecto Puruhanta-Pimampiro. Tenemos disposición del señor Ministro de dar por terminada la etapa de prefactibilidad y pasar a los estudios de factibilidad. Tuvimos problemas con la consultora que los resolveremos jurídicamente. Por ahora vamos a seguir con la hoja de ruta trazada desde la anterior administración y continuar con los diálogos entre instituciones.