La nueva subestación San Agustín estaría lista en 2022

Con el fin de mejorar las condiciones de voltaje y corriente para la ciudadanía, la Empresa Eléctrica Regional Norte (Emelnorte), dentro de su plan de expansión, tiene varios proyectos en estado de planificación y ejecución.

Para la ciudad de Ibarra se tiene planificada la construcción de la nueva subestación San Agustín.

Hugo Tapia, encargado del Departamento de Subestaciones de Emelnorte, explicó que la actual subestación, ubicada junto a las canchas de la Liga San Miguel de Ibarra, ya tiene 20 años de funcionamiento y que por las condiciones climáticas de la zona ya presenta inconvenientes. En vista de esta situación, Emelnorte tiene planificado construir una subestación que contará con equipos modernos y más potencia para cubrir toda la parte sureste de la ciudad de Ibarra. “Al momento tenemos un transformador de 10 megavatios (MW) y vamos a instalar un transformador de 25 (MW), para que nuestros usuarios tengan mejor servicio”, indicó Tapia.

Asimismo explicó, que se redistribuirá la carga entre los sectores del Mercado Amazonas, Yacucalle, una parte de San Antonio y la Av. El Retorno para brindar un mejor servicio de acuerdo a buenos estándares y a la normativa. Esta obra tendría un valor aproximado de USD 2 millones y se espera que entre en funcionamiento a finales del año 2022.

En la zona de Cotacachi, está planificada la construcción de otra subestación de 10 (MW) en el sector de Vacas Galindo. Al momento esa zona se sirve desde Cotacachi y desde la subestación San Vicente ubicada en Otavalo. “La idea es construir esa subestación y una línea de subtransmisión que iría desde Cotacachi hasta Vacas Galindo. Para ello, necesitamos readecuar la subestación Cotacachi, y ya tenemos todos los estudios”, señaló Tapia.
Además, se encuentra en plena ejecución en el sector entre Cayambe y Tabacundo, la subestación Cananvalle, que se espera culmine en el mes de junio de este año para entrar en funcionamiento. Esta subestación tomará la carga de los sectores de La Esperanza, Cayambe y las zonas florícolas de Tabacundo para redistribuirla y brindar mejores condiciones de voltaje de corriente para los usuarios de esta zona.
Estos son proyectos que demoran alrededor de un año 3 meses; todo depende de la fluidez de los fondos que provienen del Estado.