La Navidad lejos de la patria que los vio nacer

Ibarra. La luces, villancicos, cenas, compras y tráfico invaden la ciudad. La Navidad es una de las fechas más importantes del año, y en Ibarra, todo el mundo festeja la llegada del Niño Jesús. Este día de paz y regocijo, para quienes comparten juntos a sus familiares, se ha vuelto un tumulto de tristezas para los que sólo han enviado un saludo a sus allegados por una red social. Los ciudadanos venezolanos están celebrando, en su mayoría, la primera Navidad lejos de su patria.

La tristeza y nostalgia invade el rostro de muchos, otros miran con esperanza la finalización del año, y unos pocos, solo recuerdan las buenas épocas que hace algunos años acabaron en su país.

La preparación de la tradicional ‘hallaca’, un platillo navideño que consiste en un bollo relleno de varios tipos de carne, aceitunas, alcaparras y pasas, es lo que más extrañan los venezolanos. Aseguran que al prepararlo lejos de su familia, el sabor no será el mismo.

Realidad. En Ibarra se conoce que más de 600 menores de edad venezolanos fueron inscritos al sistema escolar fiscal. Las niñas, niños y adolescentes celebraron junto a sus compañeros la fecha, sin embargo para sus padres el panorama no es del todo alentador.

Saida Soca es madre de tres hijos de uno, cuatro y 10 años de edad. Llegó a Ecuador hace un año y medio con su familia, y esta es la primera Navidad lejos de su país. “Es muy difícil porque es la primera vez que vamos a pasar una Navidad solos, porque no conocemos a nadie. Estamos tristes porque quisiéramos estar en Venezuela, pero la situación nos hizo salir de allá. En mi país hacíamos cenas navideñas y disfrutábamos con la familia, allá en esta fecha, se come hallaca. Lo único que puedo decir a mis familiares es que les mando saludo muy grande, les extraño muchísimo y me encantaría pasar la Navidad con ellos, pero se nos hizo muy difícil”, manifestó la mujer que en su país era comerciante.

Historia. Carolina Toledo tiene 37 años. Ella y su esposo son ingenieros agrónomos y, en Venezuela, tenían un trabajo estable.

La difícil situación les obligó a salir de su país y viven hace más de un año en Ibarra junto a sus hijos de cuatro y ocho años.

“En Navidad, en Venezuela, nos reuníamos con la familia y compartíamos todos unidos. El cambio para el adulto es más fuerte, mientras te acostumbras a estar lejos de tu familia y a las cosas, pero para los niños es un poco más fácil porque ellos no extrañan tanto, han hecho amigos rápido”, agregó la mujer mientras compartía el programa de Navidad con su pequeño en una unidad educativa de Ibarra.

Dura realidad. Otra mujer de 27 años, que prefirió no revelar su identidad, señaló que está en el país hace seis meses y que sólo vive con su hijo.

“En esta Navidad todo será muy triste, mi hijo es pequeño, tiene tres años, y muy poco entiende la situación. En mi casa solíamos cenar y bailar hasta el amanecer, aquí pasaré sola, como si fuera un día común, pero todo este sufrimiento es por el bienestar de mi familia, a la que espero ver muy pronto. Mi Venezuela tiene que ponerse bien. Algún momento vamos a volver a estar allá unidos como siempre”, dijo mientras sus ojos se llenaron de lágrimas.

Otros prefieren regresar. En el puente internacional de Rumichaca cientos de personas ingresan al país todos los días de la semana, pero en las últimas horas hay quienes también salen rumbo a Venezuela. Para estos grupos el compartir con sus familias es algo primordial y, la situación económica, pasará a segundo plano.

Llenos de sueños y emoción volverán a ver a sus allegados luego de varios meses de ausencia. La crisis cada vez se ahonda en su país y hace pocos días el sueldo básico se estableció en $10, sin embargo la fecha es un pretexto para volver, cargados de alegría, y abrazar a sus seres queridos en esta Navidad.

El platillo tradicional y predilecto, con el que celebran la Navidad los ciudadanos venezolanos, es la hallaca.