La muerte es un culto de alegría y familiaridad

Otavalo. El olor de la colada morada y comida, se mezclaba con el de las flores que adornaban los sepulcros.

Es el cementerio Unorico Samashunchik, el camposanto más visitado de Im-babura, durante este feriado.

“Esta costumbre viene de padres a hijos. Es una tradición milenaria que se mantendrá por muchos años más”, vaticina José Morales, presidente del Unorico Sa-mashunchik.

Panorama. El día luce frío y nublado, pero al interior del cementerio es todo lo contrario.

El calor y amabilidad de los visitantes se expande por las casi dos hectáreas que tiene el cementerio.

Aunque Morales afirma que “al momento existen 3 mil cuerpos en el lugar”.

“Nuestra costumbre es colocar en el mismo nicho luego de cinco o seis años a los otros familiares. Por eso no se ve, pero en las tumbas hay varios cuerpos”, aclara el directivo.

La muerte no es el fin. Para los kichwas la muerte es la separación del cuerpo con la parte espiritual. Esa es la cosmovisión de los indígenas del pueblo kichwa Otavalo y Kayambi.

“El espíritu de mi papá está aquí. A él, le gustaba el tostado (maíz) con ‘porotos’ (fréjol) por eso le hemos traído para compartir este día”, cuenta Manuela Ca-muendo, quien llegó desde Santiaguillo.

Las serenatas con ritmos andinos y cantadas en ki-chwa también son parte de esta tradición.

Así lo destacan Santiago Collahuazo y Orlando Ma-rroquín, dos peruanos que recorrieron ayer el cementerio dando serenatas a los cuerpos.

Cultural. La diversidad étnica en Ecuador hace que la muerte sea un tema de culto, miedo, respeto y de creencias distintas.

En el país, la concepción respecto a la muerte así como las formas de conmemorar a los difuntos, varía según la ciudad.

Ese momento de alegría es el que sorprendió a Joanna Urbas y Marcin Englart, dos turistas de Polonia, quienes llegaron atraídos por el sincretismo cultural del Pueblo Kichwa.

“Para nosotros es algo muy bonito. En Polonia el día de difuntos no es tan colorido como aquí. Allá es triste acá vemos que es alegría”, explica con un español fluido Marcin quien recorre el mundo en automóvil.

José Antonio Males representa al ‘ángel’ que acompaña a los familiares durante la visita al cementerio.
Lola Santillán intercambia los alimentos con Eliza Tituaña, quienes llegaron ayer hasta el cementerio indígena de Otavalo.