La minería artesanal

Las explosiones frecuentes de dinamita marcaron los recuerdos de mi infancia en Portovelo, pues los vecinos mineros de la mina del “Agua Dulce” desde muy temprano circulaban con sus barrenos y tacos de explosivos y se adentraban cientos de metros en la mina en búsqueda del oro. No tenían mas protección que el casco y unas rudimentarias botas, al interior de los túneles el aire era enrarecido y la humedad ahuyentaba al más avezado.


La nueva Ley de minería contempla protección para los mineros artesanales, a quienes en Portovelo se los conocía  como “Petroleros”, también estipula la necesidad de su capacitación y que sean protegidos por la seguridad social, pues si hay una ocupación que sea peligrosa, ésta es la del minero, cuántas personas fallecen cada año sepultadas en medio de las rocas y dejan sin ningún sustento a sus familias.
El que se regule las concesiones mineras y éstas no afecten los ambientes urbanos con su contaminación, como ha sucedido durante toda su centenaria historia y sucede actualmente en Zaruma, es otra de las aspiraciones de los ciudadanos que ven enfermar a sus hijos bajo el efecto de los metales como el mercurio y otras substancias como el cianuro que se utilizan en la recuperación de los metales preciosos. Es deseable también que las regalías que recibe el Estado de las grandes compañías se reinviertan en la solución de los grandes problemas sociales, educativos y de salud de las poblaciones que han contribuido con sus más preciados ciudadanos al bienestar del país.  

 

Las explosiones frecuentes de dinamita marcaron los recuerdos de mi infancia en Portovelo, pues los vecinos mineros de la mina del “Agua Dulce” desde muy temprano circulaban con sus barrenos y tacos de explosivos y se adentraban cientos de metros en la mina en búsqueda del oro. No tenían mas protección que el casco y unas rudimentarias botas, al interior de los túneles el aire era enrarecido y la humedad ahuyentaba al más avezado.
La nueva Ley de minería contempla protección para los mineros artesanales, a quienes en Portovelo se los conocía  como “Petroleros”, también estipula la necesidad de su capacitación y que sean protegidos por la seguridad social, pues si hay una ocupación que sea peligrosa, ésta es la del minero, cuántas personas fallecen cada año sepultadas en medio de las rocas y dejan sin ningún sustento a sus familias.
El que se regule las concesiones mineras y éstas no afecten los ambientes urbanos con su contaminación, como ha sucedido durante toda su centenaria historia y sucede actualmente en Zaruma, es otra de las aspiraciones de los ciudadanos que ven enfermar a sus hijos bajo el efecto de los metales como el mercurio y otras substancias como el cianuro que se utilizan en la recuperación de los metales preciosos. Es deseable también que las regalías que recibe el Estado de las grandes compañías se reinviertan en la solución de los grandes problemas sociales, educativos y de salud de las poblaciones que han contribuido con sus más preciados ciudadanos al bienestar del país.