La mendicidad y la indigencia siguen presentes

Ibarra. El problema de la indigencia y la mendicidad no ha desaparecido del todo, ni en el país, ni en la provincia.

Pese al avance de la tecnología, la nueva infraestructura de las ciudades, la movilidad, entre otros aspectos, aún en el casco urbano existe un grupo de personas que vive con menos de un dólar diario, se movilizan a pie y algunos hasta sin zapatos, como se pudo evidenciar a una anciana que en esta semana caminaba por los alrededores del Coliseo Luis Leoro Franco en Ibarra.

La realidad. “José”, nombre protegido dice tener 8 años de edad, es de nacionalidad extranjera, permanece a diario en la esquina de la Av. Mariano Acosta y Fray Vacas Galindo, asegura que algunas veces solo piden ayuda (dinero), y otras veces cuando ha podido juntar algo de monedas las invierte en comprar caramelos y dulces que posteriormente los vende en los buses. No quiere decir quién es la persona que le manda a vender en la calle, pero por su silencio se deduce que sería un familiar.

Duermen en los parques. Los espacios públicos de la Ciudad Blanca, especialmente los parques son los lugares escogidos, en su mayor parte por ciudadanos extranjeros para pasar la noche, muchos lo hacen en compañía de sus pequeños hijos, los cuales desconocen por qué y cómo están en otro país.

Datos a nivel nacional. Según las últimas cifras que registra el Ministerio de Inclusión Económica y Social ( MIES), en el Ecuador existen dos mil personas que aún viven de la mendicidad. Esta cifra incluye también a ciudadanos extranjeros. Por ejemplo, solo en Guayaquil, alrededor de 200 menores venezolanos, deben mendigar para sobrevivir.

Las autoridades han dicho que estas prácticas ponen en riesgo el bienestar de niños, niñas y adolescentes, por lo que los padres podrían enfrentar fuertes sanciones, ya que la presencia de los niños con sus padres en situación de mendicidad está sancionado en el artículo 108 del Código Orgá-nico Integral Penal (COIP), señala que las penas pueden ser penas privativas que van desde 10 a 13 años de prisión. Pero la pena podría llegar a ser de hasta 16 años de prisión si se comprueba que los niños son explotados laboralmente, a través de la mendicidad, lo que se configuraría en el delito de trata.

Campañas. Para erradicar esta problemática social, desde el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), se han emprendido algunas acciones.

María Gabriela Jaramillo, directora provincial del MIES, explicó que se han lanzado campañas que tiene como objetivo erradicar totalmente la mendicidad en las calles.

Entre tanto. En la provincia se han conformado brigadas en coordinación con la Gobernación de Imbabura, Policía Nacional, Ministerio de Gobierno, Dinapen, ECU 9-1-1 y Ministerio de Salud, con la finalidad de que este grupo empiece a hacer un abordaje. Lo que se busca es determinar si es que existe la presencia de personas en condiciones de mendicidad para el cumplimiento de protocolos.

Cuando se identifica a una persona en este tipo de estado, se activa una alerta para salvaguardar la salud y el bienestar.

Un caso particular. Linda y Rafael Prócel recorrieron las calles de Ibarra y conocieron el mundo de la delincuencia, la mendicidad y el uso indiscriminado de droga por algunos años. Hacían de todo para tener dinero y poder drogarse, sin embargo lograron salir. Esta historia refleja que la mendicidad conlleva también, en algunos casos, el ingresar en otro mundo oscuro, las drogas.

Se mira en la ciudad a personas que tienen pobreza extrema y se ven en la necesidad de pedir caridad.
Una anciana habita sola, en esta casa prestada y en mal estado, en la vía a Yuracrucito.
En la gráfica se observa a personas, usando a sus hijos, para pedir ayuda en las calles.