La Mano de Dios

La política electoral es cuantitativa, lo que importa es ganar, como sea pero ganar. Como en el futbol, la hinchada entra al estadio a ver ganar a su equipo, si lo hace con fauls, no importa, ¡pero ganó…el resultado es lo que cuenta!, si el gol fue con la mano y el árbitro no lo sancionó, salados, mejor para su hinchada, pero su equipo ganó, en el mundial del México, Argentina ganó a Inglaterra con un gol echo con la mano, un gol fraudulento que le dio la copa, a esa mano dolosa se la conoce como LA MANO DE DIOS, porque su autor, Maradona, lo dijo.

Quien se mete a la política y se queja de las calumnias, no sabe a qué se metió. Las calumnias son los “fouls” de la politiquería.

En el fútbol como en la política, de lo que se trata es de ganar a como dé lugar y quien no esté dispuesto a hacerlo, pues se metió a un asunto equivocado. Si un candidato le dice a su hinchada que no va a poder solucionar los problemas de “pan, techo y empleo”, porque estos son problemas estructurales, pues seguro que perderá, el futbolista que no arrecia contra su adversario para vencerle porque le da pena que sufra, pues seguro que también perderá el partido.

Desgraciada y dolorosamente la ética no se lleva bien con la política, salvo cuando ésta juega del lado de la historia y busca cambiar la estructura de un sistema socio-económico y no solo mejorarlo…y eso no se logra con elecciones sino con revoluciones.