La lucha de los maestros jubilados

Hace 137 años, Juan Montalvo escribió: “Si hay empleados que no reciben el precio de su labor, son los de la instrucción pública”. Ha pasado mucho tiempo y esa sentencia sigue plenamente vigente, al menos en nuestro país. Parecería que el destino de los maestros está consagrado al cumplimiento de dos tareas ineludibles: luchar y enseñar.

“¡Estamos convencidos, la lucha es el camino!”, es una consigna que los maestros la hemos gritado a todo pecho, a lo largo de nuestra vida laboral, pues, todos los logros que hemos alcanzado, han sido en base al duro combate contra todos los gobiernos de turno.

Durante los últimos 75 años, el magisterio ecuatoriano, organizado en torno a la gloriosa Unión Nacional de Educadores (UNE), ha protagonizado importantes gestas en defensa de los intereses del pueblo y de los maestros. Por más que una dictadura militar y la dictadura correísta intentaron dejarla fuera de la ley, la UNE sigue viva y seguirá cumpliendo su deber.

Hoy, 20 000 maestros jubilados están en pie de lucha, reclamando lo que por ley les pertenece: la compensación por jubilación. Rafael Correa no les pagó durante 10 años, se fue a Bélgica debiéndoles

1 200 millones de dólares, y dejó las arcas fiscales vacías.

Mi solidaridad con los valientes maestros jubilados, en su lucha por la defensa de sus derechos. ¡Viva la lucha de los maestros jubilados! ¡Gracias por su valiente ejemplo!