La indigencia, presente cada día en Ibarra

Ibarra. Fue en mayo de este año que se descubrió a personas indigentes durmiendo en cuevas, en esta ciudad.

Luego de un operativo policial se descubrió que ciudadanos, en condición de indigencia, vivían en dos cuevas en medio de la basura. A veces en las noches personas extranjeras también llegaban al lugar.

Una situación similar se vivía debajo del puente del río Tahuando, aunque en este lugar los indigentes ya llevaron enseres más grandes y pasaban la noche en medio de colchones.

En los dos lugares las condiciones eran infrahumanas y por ello los miembros de la Policía Nacional les desalojaron para que busquen la ayuda necesaria y mejoren sus condiciones de vida.

Adultos mayores. Pero lo anterior solo es una parte de toda la problemática que se está generando con la indigencia en la ciudad.

En las afueras de los templos, en especial los domingos se observan a decenas de personas pidiendo ayuda a los feligreses.

En su mayoría son adultos mayores los cuales si bien unos tienen familia y un techo, también existen otros quienes pasan la noche en los parques cubiertos con plásticos.

“Rosa” refiriéndose a su nombre es lo único que se le entiende a una adulta mayor que EL NORTE le encontró en la puerta de la iglesia La Merced (foto).

Habla pero con mucha dificultad, en lo poco que se le pude captar dice que no tiene hijos y que se dedica usando una tarrina plástica a pedir caridad, algunas personas le dan dinero y otras optan por dejarle comida. Su vestimenta está desgastada por el pasar del tiempo, por sus características pertenece al pueblo kichwa, asegura que es de Ibarra, aunque no logra especificar el lugar en donde vive. En un día pasó casi toda la mañana en la puerta del templo religioso (La Merced), su sombrero lo tenía en el piso, no se si por cansancio o como una señal de respeto religioso.

Una funda de chochos que muy gentilmente le dio una ciudadana se convirtió en el almuerzo de ese día.

Iniciativa positiva. La falta de solidaridad de la población frente a problemas de indigencia y abandono de los adultos mayores, motivó a Sisa Quimbo, estudiante de la universidad de Otavalo a presentar un proyecto para garantizar la provisión de alimentos para el comedor comunitario El Jordán.

“El comedor comunitario se sostiene únicamente de las donaciones que hace la gente de buen corazón pero actualmente podemos observar que hay muy poca solidaridad en las personas y eso dificulta el trabajo del comedor comunitario”, dijo Sisa Quimbo.

Entre las estrategias que planteó Quimbo para proveer de alimentos a esta institución benéfica fue la recolección de donaciones de estudiantes de la universidad, solicitudes a centros de abastos y esto, según la estudiante, ha dado resultado. “Poco a poco se han sumado a esta iniciativa”, mencionó la estudiante que promueve un centro de ayuda para personas que lo necesitan.

Quimbo. Pero la mendicidad se está agravando aún más con la presencia de personas extranjeras. En las noches se puede observar cómo ellos pasan la noche debajo de árboles, redondeles y parques.

En Ibarra por ejemplo en el parque ciudad Blanca se han construido “dormitorios” improvisados que son usados por las personas extranjeras para pasar la noche, lo que también genera un problema de inseguridad.