La humanidad no existe, es un mito

mv1En 1948 las Naciones Unidas, luego del holocausto nazi y del profundo sufrimiento que tuvo el pueblo judío  torturado por las aberraciones Hitlerianas, decide re-compensar  el dolor y el derecho humano, creando el estado de Israel.El hecho de que ningún país estuvo dispuesto  a ceder territorio para tal efecto les llevó a la mira de la tierra palestina  (antigua zona  recorrida por las tribus de Israel) que  se encontraba habitada por árabes. Decidieron entonces “quitar ese lugar a unos para dar a otros”, aduciendo  heredad, etc., etc. Desde ese momento se instaura una vez más en la humanidad un nuevo foco de inhumanidad que como señala el escritor uruguaya Eduardo Galeano,  ha llevado a los palestinos  a “vivir condenados a una humillación perpetua,  porque no pueden respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo, ni siquiera tienen derecho a elegir  a sus gobernantes.” Y es que el trasfondo del conflicto radica en que la franja de Gaza, el “gueto “ al que redujeron a los palestinos, se convirtió  en otro punto gravitacional de la geopolítica norteamericana,  cuyo principal aliado en el medio oriente es Israel . Este país (judío)  que recibió la solidaridad del mundo se ha convertido en un verdugo, que asesina sin piedad y  que no acata ni respeta  los tratados internacionales. Tampoco le importa  el señalamiento  de barbarie que hacen algunos pueblos del mundo;  por el contrario se ensaña  con los palestinos,  cuyo pecado ha sido  defender su identidad y elegir  limpiamente en  el año 2006 a Hamas para que conduzca los destinos de su pueblo.  Galeano  se pregunta  el por qué de tantos  silencios cómplices que en este momento se evidencian en la comunidad internacional;  su respuesta  es un dardo al centro cuando afirma : “que no es más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros, es acaso algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se pone cuando hacen teatro. Ante la tragedia de Gaza la hipocresía mundial se luce una vez más, como siempre,  con la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, altisonantes, las posturas ambiguas que  rinden tributo a la sagrada impunidad. Los países árabes se lavan las manos como siempre y los países europeos se frotan las manos”.