La gran revuelta de la estima (3)

En efecto, es el mundo de los afectos el que nos pone en camino, en movimiento, sin tristezas ni sensación de cansancio.

Hoy más que nunca nos hace falta mantenernos activos, permanecer en guardia en todo lugar y durante todos los días, puesto que únicamente a través del esfuerzo y la constancia, podemos abrazarnos y entendernos, en un mundo fracturado como jamás, que precisa un futuro compartido para construir sociedades justas e inclusivas, solidarias y libres, capaces de restituir tantas dignidades perdidas, y desalojar tantas incertidumbres creadas por nuestro afán egoísta. Hace tiempo que corremos el riesgo de ser reducidos a un mero producto de mercado y consumo, y esto hará del mundo, un verdadero infierno para todos.

¿Dónde ha quedado el amor y nuestra capacidad de amarnos? Crear las condiciones idóneas es una responsabilidad que nos debe involucrar a todos, sin excepción alguna. Sin duda, es a partir de esa unión y unidad de países como se avanza humanamente. A propósito, en este sentido de hermanarse, no podría haber elegido Austria un mejor lema para su presidencia de la Unión Europea, que el de: “Una Europa que protege”.

Ciertamente, la humanidad desea una mayor protección, o si quieren un mayor sentido de consideración, seguridad y orden.Ahora bien, no vayamos a quedarnos solo en palabras, nuestro trabajo es el de alentar y guiar, el de construir sociedades dignificadas.