La fiesta del mundial

Hace cuatro años tuve la suerte de vivir personalmente el mundial de Brasil, fue una experiencia inolvidable Este deporte que se basa en el simple hecho de poner 22 jugadores a correr detrás de un balón, es mucho mas que eso, es una fiesta para que los equipos clasificados y también para los que se quedaron en casa, disfruten tanto de las grandes jugadas de los futbolistas, como de sus historias, de sus logros, fracasos, de sus chispas de ingenio y de sus depresiones cuando todo parece ir mal. Pero no son únicamente los jugadores, son los hinchas con sus esfuerzos infinitos y hasta con las trampas que tienen que hacer para acudir a un espectáculo que resulta caro, prolongado, que provoca pérdidas de empleo y serios problemas de pareja, pero que nadie lo cambiaría con otro tipo de fiesta. Ahora que el evento está en el templado verano de Rusia, todo parece fluir con extremada organización, aunque como siempre, ya hay varias selecciones que han tenido que hacer las maletas para su retorno y muchos aficionados que han llorado la suerte adversa de sus ídolos.

Cada cuatro años se repite esta historia y siempre debemos lamentar que los países pequeños no puedan organizar esta fiesta destinada solo a los poderosos pues el organismo que preside el certamen, lo primero que se fija es en la capacidad económica del organizador. Lo justo sería que la FIFA con todo su poder económico haga el gasto y pueda escogerse un país pequeño como sede.