La eucaristía, don de amor

La eucaristía es constitutiva del ser y del actuar de la Iglesia. La Eucaristía es Cristo que se nos entrega, edificándonos continuamente como su cuerpo.

Por tanto Cristo mismo, en virtud de la acción del Espíritu, está presente y operante en su Iglesia, desde su centro vital que es la Eucaristía. La Eucaristía don de amor del Sagrado Corazón de Jesús. El Sagrado Corazón de Jesús no ha amado hasta el extremo entregándose total y libremente para nuestra salvación.

En estos meses de la recepción de ellos, niños y jóvenes en la Primera Comunión eucarística, en nuestras parroquias, las familias acompañan a este encuentro vivo con Jesús sacramentado a los bautizados que van renovando su fe, después de una evangelización catequética y litúrgica que la iglesia mantiene de acuerdo a su planificación orgánica pastoral nacional y diocesana. La evangelización, invita a hombres y mujeres a la conversión y a la fe. La finalidad de la catequesis es la educación en la fe del creyente. La catequesis es un período de enseñanza y madurez. La belleza, armonía y solemnidad de la acción litúrgica en la celebración de la santa misa, a la cual están invitados todos los fieles católicos que cumplen las condiciones eclesiásticas, tanto en el sacramento de la reconciliación, como para la digna recepción de la Eucaristía. El Papa Benedicto XVI nos dice: La relación entre el misterio creído y celebrado se manifiesta de modo peculiar en el valor teológico y litúrgico de la belleza. Los niños que son siempre acogidos por Jesús. El con sus manos los abrazaba y bendecía con amor como se demuestra en el Evangelio, y dice: Dejad que los niños vengan a mi porque de ellos es el Reino de los Cielos. Hoy, hace falta el apoyo familiar que brinde al niño afecto permanente, seguridad y orientación en los verdaderos valores cristianos, que den un sano crecimiento personal.  

 P. Mauro Aguirre T.
      Especial para diario EL NORTE