La esquina del coco

luis rivadeneira jativaEra nuestra esquina preferida y corrillo de los estudiantes, de encuentro para conversar las vivencias del “Teodoro”, que anteriormente funcionaba en el centro, en un hermoso edificio antiguo, patrimonio artístico, junto al parque Pedro Moncayo. ¿Quién no recuerda esta esquina? El paso del tiempo, hizo que este árbol, que creció junto a la vereda, en una esquina, sufra un deterioro, hasta que solo quedó su cresta sobre la pared de la vieja casona. Había alumnos que se salían del colegio a través del coco.La señora “Pumamaqui” perdió la memoria y se peleaba con los estudiantes que le molestaban cuando salían del plantel. Debemos pintar los paisajes que van desapareciendo, como es el caso, de la “esquina del coco”. Manolo Marín, pintor ecologista, sobre la esquina del coco, nos manifestó: “hubiese querido pintar esa hermosa esquina de Ibarra, adornada por un árbol de coco”.

El no pudo ver al anterior árbol, radiante de vida y solo tiene la versión de fotografías, pero, los artistas plásticos, cuando el árbol está con vida, pueden capturar su alma y  lo pintan, de igual manera, con toda el alma. Los “teodoristas” sentíamos que el árbol nos protegía de la lluvia. Cuando nos reuníamos en su esquina, con los compañeros de aula: Mario Villegas, Guillermo Estévez y Edmundo Vinueza, amigos de juventud, disfrutábamos de la vieja casona y de la protección que nos brindaba el coco, amigo que jamás se quejaba, nuestro confidente, porque escuchaba en silencio nuestras conversaciones. Cuando pronunciábamos malas palabras, de seguro, nos caía un coco en la cabeza. Había que ser prudente y no hablar mal de nadie, pero sí sonreír a la vida. El Gobierno Municipal ha devuelto este árbol a esa esquina emblemática, en un gesto noble, porque  el anterior tuvo problemas hasta con los cables de energía eléctrica que terminaron con su vida. Se ha permitido una nueva vida en la misma esquina al restablecer al árbol; ahora, todos debemos cuidarlo, poner agua a su alrededor y volver a vivir esos tiempos tan hermosos que nunca olvidaremos de la  “esquina de coco”, ícono de nuestra hermosa Ciudad Blanca de Ibarra.   

 

Luis Rivadeneira Játiva
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