La cultura y el buen vivir

Una sociedad sin cultura es absolutamente impensable. En la especie humana, la cultura es imprescindible como el agua, como el aire. Así como no podríamos sobrevivir sin estos elementos, tampoco lo podríamos hacer sin contar con un lenguaje que nos permita comunicarnos, sin los vestidos que correspondan a nuestro entorno étnico-cultural y generacional, sin una arquitectura propia o prestada donde guarecernos, sin la música y la danza que alienten nuestro espíritu y sin los libros que intermedien el conocimiento para alimentar nuestra mente.
La cultura es el principal indicador del desarrollo de las naciones y de los pueblos.
De hecho, cuando estudiamos la historia de la humanidad, lo que conocemos de ella es la cultura de sus civilizaciones, su filosofía, sus manifestaciones artísticas, su arquitectura, su religión, sus vestigios arqueológicos.
Es gracias a ellos que podemos inferir como vivieron esas sociedades hace miles de años, como se alimentaban, como producían sus bienes materiales para la sobrevivencia cotidiana, como se encontraban organizados, cuál era su sistema de gobierno, su sistema político, su sistema económico, sus relaciones dialécticas con la naturaleza. Los seres humanos nacemos dentro de una geografía territorial pero también dentro de una geografía cultural, tanto el entorno como el otro, nos otorgan identidad, sentido de pertinencia y nos proveen de las herramientas y de los saberes básicos para nuestra sobrevivencia, así como de los insumos para reproducirnos biológica y culturalmente en un proceso evolutivo sistemático y continuo que no acabará sino con el fin de la especie humana. 

Juan F Ruales
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