La cultura factura

La Constitución y la ley determinan que la competencia de la cultura radica en los GAD cantonales y parroquiales , eso significa que, así como es su deber el mantenimiento de las carreteras que les compete, del agua potable, del alcantarillado y demás aristas del desarrollo, el tema cultural debe ser también objeto de su interés y de sus prioridades, pues, a pesar de la ignorancia de que se suele hacer gala sobre el tema, los emprendimientos culturales son en Imbabura la primera fuerza motriz de su economía. En países como EE.UU. y España las industrias culturales están entre los primeros rubros que aportan al PIB de estos países pues sus gobiernos entendieron a Saúl Sosnowki de la Universidad de Maryland, que “la cultura es una gran inversión”. La cultura, catapultada mediante el turismo, desde los años 70 del siglo anterior es el principal rubro que inyecta recursos al producto interno bruto de Imbabura fundamentalmente a través de la producción artesanal y pequeño industrial de Otavalo, Cotacachi, San Antonio y Atuntaqui respectivamente y luego la agri-cultura. El Comercio facilita la circulación de la riqueza generada en la esfera de la producción; y el turismo solo es una vitrina donde se muestra lo que un país, una provincia o una ciudad tienen de paisaje y de cultura, los servicios turísticos, factores importantes, dependen de los primeros y nunca viceversa, ¿Hasta cuándo los GAD van a soslayar en sus planes de desarrollo el aporte que les puede dar la cultura a su desarrollo?