La crucifixión se cumplió

URCUQUÍ.  Bajo un intenso calor de medio día, Jesús (personificado por Alfonso Landázuri), fue crucificado ante la presencia de miles de personas, quienes participaron del tradicional Vía Crucis en este cantón.

A paso lento.   Los primeros en arribar fueron los ‘soldados romanos’ (personifocados por jóvenes de la localidad), quienes ingresaban al parque central de Urcuquí, sobre erguidos caballos.
Luego de unos minutos aparecieron unas mujeres, quienes lentamente secaban el sudor de “Jesús”, quien cargaba un gran madero, mientras era azotado por los ‘soldados romanos’.  

El recorrido.   La voz de un sacerdote, narraba de forma muy detallada, todo lo que tuvo que pasar Jesús antes de ser crucificado, mientras Alfonso Landázuri (Jesús personificado), avanzaba por cada una de las 14 estaciones. Ya muy cerca a la décima segunda estación,  ‘Jesús’ es llevado a la plaza central de Urcuquí, para ser ‘crucificado’, mientras los fieles católicos se aglomeraban cada vez más para presenciar el acto religioso más conocido y más impactante del pueblo católico.
Luego de la crucifixión y ya en la estación décima tercera, “Jesús” fue bajado de la cruz y entregado a su madre, su cuerpo después fue trasladado al santo sepulcro, en este caso al interior de la iglesia principal de Urcuquí.   

La parte final.   Pasadas las 13:00 se dio inicio al acto de las siete palabras, que no es más que la recordación de lo último que exclamó Jesús, antes de su muerte.
En este acto religioso, el sacerdote analizó y reflexionó con todos los fieles católicos  cada una de las palabras expresadas por Jesús.
Posteriormente ya en horas de la noche se realizaría el descendimiento del cuerpo del redentor del mundo.

La parte final.   En toda la procesión del Vía Crucis, se registró la presencia de turistas de varias ciudades del país.
“Yo vengo a esta procesión por tercer años consecutivo y mientras Dios me de la vida, lo seguiré haciendo”, dijo un ciudadano quiteños, mientras ingresaba a la iglesia matriz de Urcuquí, para ser parte de la ceremonia religiosa de las siete palabras.