La corrupción no se detiene

La corrupción no se refleja por lo mucho o poco que se afecta a los ciudadanos y por ende al Estado. No se mide por parámetros individuales, porque es evidente que sus tentáculos, muchas de las veces, también se extienden a quienes son encargados de administrar justicia, que en lugar de hacerlo, tapan los ilícitos basados en leguleyadas jurídicas. Hoy es el Día internacional Anticorrupción, una fecha para tomarla en cuenta, mirar y juzgar qué es lo que pasa a nuestro alrededor, en las oficinas, en las instituciones, en los municipios, en organismos públicos, en los estamentos gubernamentales.

Establecido en 2004 por el entonces Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, el Día Internacional Anticorrupción se construyó en base a esfuerzos y consensos de 95 países que firmaron una Convención y decidieron dar un paso más para acabar con este mal. La Convención entró en vigor el 14 de diciembre de 2005. Sin embargo el monstruo está presente. Venezuela y Paraguay siguen siendo percibidos como los países más corruptos de América Latina, según un informe publicado por Transparencia Internacional (TI). Grecia es el país más corrupto de la Unión Europea. El objetivo básico de buscar un desarrollo efectivo e implementar los principios de la Convención en todos los países del mundo sigue latente.