La contratación pública

Pedro RamirezLa reciente renuncia del Director del Instituto Nacional de Compras Públicas (INCOP) ha develado irregularidades en la contratación pública en el país, muchos de estos casos ya estarían en la  Contraloría para  análisis. Según  el ex Director, cuando gana un proveedor que no es de simpatía del contratante simplemente declara desierto el concurso,  para hacer  ganador  a uno de su  conveniencia. Probablemente por ello muchos profesionales constructores se habrían abstenido de calificarse como  contratistas con el Estado.En sus inicios el  Incop  hablaba de un  control del proceso desde lo pre contractual y que incluso habría sanciones para la entidad pública contratante que incurriere en favoritismos, que atenderían   reclamos de  proponentes  en caso de haber inconsistencia en la adjudicación de contratos. Ahora, -según el ex Director- si un proveedor acude al llamado de contratación en alguna entidad pública y su oferta es la ganadora y por desagracia no es del agrado del contratante, éste  declara desierto el concurso y  convoca a uno nuevo, cambia las especificaciones  o lo que es peor  cambia la metodología de calificación a último momento para favorecer a un determinado proveedor. La inconformidad o reclamo de algún proponente debe ir desafortunadamente a la misma entidad que califica al ganador, con lo cual no pasa nada  en fin de cuentas si el contratante (juez y parte) incurre en “errores”, no hay  sanción a pesar de vulnerar  aspectos éticos y de control ¿Hecha la ley, hecha la trampa? El no poder elevar una impugnación  ante un organismo independiente para que  califique y juzgue imparcialmente,  deja en indefensión al  reclamante. Coincidencialmente un Consorcio de empresas constructoras ecuatorianas cuestiona la asignación de un contrato millonario para  ejecutar  trabajos iniciales de la Refinería en Manabí a una empresa extranjera  que al parecer no poseería capital y solvencia necesarias y demostrables en el país para ejecutar  obras de esa magnitud..