La ciudad de Ibarra tiene su propio Fidel Castro

castro ibarraIBARRA. Es un líder, sin barba, más joven, sin discursos pero con el mismo nombre. Es Fidel Castro, un ibarreño de cepa que al igual que su homónimo busca la igualdad de su comunidad.

Nació el 5 de diciembre de 1968 en la comunidad Manzano Guaranguí, uno de los sitios más ricos para el agro de la Ibarra. Desde este recinto, es donde empezó a gestar su carrera como líder social.

“Creo en la participación comunitaria. En la democracia, en la rendición de cuentas, en las veedurías ciudadanas. Creo en que todo es posible”, dice con la sinceridad del caso.

Como en toda Latinoamérica y el país, la muerte del padre de la Revolución Cubana, también lo tocó. “Nadie puede negar que Fidel fue un líder. Fue un hombre que jamás creyó en el capitalismo, por esa desigualdad donde algunos tienen mucho y otros poco”, lo define su homónimo.

HISTORIAS PARALELAS

Con vidas distintas pero con los mismos ideales, Fidel Castro de Ibarra también lucha por sus ideales. No es una lucha armada, sino una lucha con propuestas, con trabajo social y con mucho diálogo.

Hasta hace cuatro años Fidel Castro, era el único ciudadano con ese nombre en Ibarra. Su hermano Manuel, bautizó a uno de sus hijos como Fidel, en su honor.
Descendiente de una familia humilde al noreste de Ibarra, Fidel, empezó a forzarse su camino desde pequeño.

“Mi papá era un líder que creyó que se debía luchar por un mejor bienestar. Mis hermanos y yo le hicimos ese homenaje. Todo lo que él soñó lo hicimos realidad”, dice con la nostalgia del caso.

Con ideales distintos, la revolución que Fidel Castro, está realizando en Ibarra, es la parroquialización de Pogliocunga, una comunidad de la Unión Cochapamba que está en proceso de convertirse en la nueva parroquia de la capital imbabureña.

“Llevo 23 años de liderazgo en Cochapamba, trabajando por la comunidad de todo mi pueblo”, dice el actual funcionario municipal y activista progresista.

Pero no todo ha sido fácil. El hecho de ser homónimo del icónico líder cubano le ha costado unas cuantas bromas.

“Especialmente en los discursos cuando digo que me llamo Fidel Castro, se me ríen pues Fidel Castro cubano es alto y yo soy bajo; él tenía barba, yo no”, recuerda. Con el pasar de los años, se fue acostumbrando y dándose cuenta de que su nombre genera respeto.

Hoy se cumple el tercer día, de los nueve de duelo, que tendrá el país isleño para despedir a Fidel Castro

Mientras eso sucede en el país caribeño, a 2 mil 733 kilómetros de distancia, su homónimo, seguirá por televisión todos los detalles del sepelio. Y en la práctica continuará luchando por sus ideales, de ver a su jurisdicción convertida en la nueva parroquia de Ibarra.