La ceniza y la Cuaresma

Cada año la iglesia católica invita a sus fieles a recibir con humildad el rito de la imposición de la ceniza como signo penitencial para buscar la purificación y conversión del corazón del hombre que siempre está más inclinado al pecado en todas sus formas que van contra de la ley de Dios y bien de la persona humana que necesita respeto, amor y perdón. Hoy cuando vivimos un mundo de inseguridad, violencia en muchas formas, femicidios escandalosos, violaciones y más atentados a la vida humana que es sagrada según el mandato de Dios. Trabajemos por una civilización de paz, amor y reconciliación para que los seres humanos vivamos en un plan de amor y respeto.

El Papa Francisco dice: “La Cuaresma es el momento para liberarnos, para encontrar de nuevo la ruta, hoy se nos ofrece un signo: ceniza en la cabeza. Es un signo que nos hace pensar en lo que tenemos en la mente. Nuestros pensamientos persiguen a menudo cosas transitorias, que van y vienen. La ligera capa de ceniza que recibiremos es para decirnos, con delicadeza y sinceridad: de tantas cosas que tienes en la mente, detrás de las que corres y te preocupas cada día, nada quedará. Por mucho que te afanes, no te llevarás ninguna riqueza de la vida. Las realidades terrenales se desvanecen, como el polvo en el viento”.

Los bienes son pasajeros, el poder pasa, el éxito termina. La cultura de la apariencia, hoy dominante, que nos lleva a vivir por las cosas que pasan, es un gran engaño…